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BIO-REGENERACIÓN para recuperar suelos degradados



Por Ing. Agrónomo Carlos Abecasis - Septiembre 2020

Bajo el nuevo paradigma, se entiende al suelo como un organismo vivo, compuesto por muchos grupos de colonias de microorganismos denominados consorcios microbianos que trabajan mancomunadamente para un fin determinado: dar vida a las plantas. Este suelo, no sólo debe estar vivo, sino también, sano.


Con miras a resolver parte del impacto ambiental y socio-económico que se generan desde hace muchos años en la producción agropecuaria a partir de malas praxis que llevan a la degradación de los suelos, proponemos un trabajo integral que ataque varios frentes, comenzando por la bio-regeneración del suelo y finalizando con el procesamiento y aprovechamiento de los residuos orgánicos generados durante el proceso de industrialización; economía circular.


La degradación edáfica (del suelo) o desequilibrio biótico, es un proceso que lleva a la generación de plagas y enfermedades endémicas, a la producción de alimentos con baja calidad nutricional, al incremento de la huella de carbono y de agua, a las inundaciones frecuentes y a la contaminación del suelo, de las napas y de las plantas que consumimos, ente otros males. Pero a su vez tienen impacto económico debido a altos costos de energía y la dependencia de insumos de síntesis química de alto valor.

INTRODUCCIÓN

Desde hace muchos años se viene tratando al suelo, casi exclusivamente, como un medio de sostén para la planta en donde se aplican fertilizantes de síntesis química, principalmente a base de moléculas amoniacales y fosfatadas, sin importar demasiado qué impacto tienen en cada tipo de suelo y sin hacer un estudio biológico previo para saber si son realmente necesarios y si está presente la “maquinaria” (biota) que los transforma y los disponibiliza, y si esta se encuentra en condiciones. Por ende, tampoco se tiene en cuenta la potencialidad de ese suelo de generar moléculas orgánicas simples y complejas, de mineralizar la materia orgánica e inorgánica y de fijar el nitrógeno del aire, además de no saber si existen las materias primas necesarias para producir todos los nutrientes en la cantidad y en la diversidad que un cultivo requiere, incluidos hormonas, vitaminas, aminoácidos, etc.


El otro dato poco o nada conocido es que las plantas vivas son elementos clave para su propia nutrición ya que exudan sustancias que nutren el suelo para que éste se agregue y para que tenga las condiciones ideales como para poder darles de comer; ¿el huevo o la gallina…? “Un suelo vivo y sano es capaz de darle a la planta casi todo lo que necesita y viceversa”.


Otro elemento clave, y de alto impacto negativo, son los biocidas de síntesis química, que también tienen una gran incidencia en la perturbación del suelo y en la generación de plagas y enfermedades, ya que modifican el ecosistema biótico desequilibrándolo y haciendo que “funcione” mal, generando plantas desequilibradas en varios aspectos fisiológicos provocando condiciones para dichas patologías.

Los problemas de productividad y de sanidad en los cultivos tienen relación directa con la calidad biológica del suelo donde se cultivan. “En un suelo sano, la planta es sana” (Albert Howard – 1948)

MARCO CONCEPTUAL

Al igual que una planta o un animal, el suelo funciona como un “organismo vivo”, ya que respira, se alimenta y se reproduce, así como también se puede enfermar y hasta morir. Pero no es vivo por el solo hecho de tener micro y macro organismos sino porque esos organismos son parte inseparable de ese suelo (!) Ese mismo suelo, sin ellos, no podría dar vida a ninguna planta.


Como cualquier ser vivo, el suelo posee “órganos” o grupos funcionales, formados, principalmente, por determinadas agrupaciones de microorganismos que, en cantidad y diversidad adecuadas, cumplen ciertas funciones exclusivas, como por ejemplo: poner disponibles los nutrientes, construir poros, fijar nitrógeno del aire que poseen los poros(1), filtrar sustancias tóxicas, evitar el desarrollo de plagas y enfermedades, etc.. Lo mismo que hace cualquier órgano de un ser vivo, ya que un órgano no es ni más ni menos que un grupo de células diferenciadas que cumplen una determinada función. Y la diferencia entre una célula y un microorganismo unicelular es mínima en ciertos aspectos; ninguno de los dos ejerce la misma función estando solo que estando agrupado. Un grupo de células puede formar un tejido o un órgano de la misma forma que un grupo de bacterias puede formar una colonia que cumple una función específica.


Como todo organismo necesita que estén todos sus órganos y que todos ellos funcionen correctamente. Es por ello que se habla de equipos o consorcios de organismos (2). De nada sirve que haya suficiente cantidad de individuos si todos son iguales; la bio-diversidad es la clave para que un sistema vivo funcione adecuadamente y sea estable.


Esto hace que exista una relación indisoluble y simbiótica para la vida de ambos (suelo y planta). Por eso es que una semilla buena en un suelo malo da malos resultados: Cada suelo para uso agropecuario es un ser vivo único, y su salud y vitalidad dependerán de cómo se lo trate.


Consorcio Microbiano

¿Qué aspectos tener en cuenta para evitar que se enferme un suelo?

Toda alteración física, química o biológica del suelo provoca un mayor stress en el sistema agrícola moderno que ya viene estresado desde su concepción, afectando directamente a las plantas. Dicha perturbación puede provenir, también, de factores climáticos y topográficos.


Al decir que el sistema ya está estresado se refiere a que desde que uno decide sembrar una semilla en un suelo distinto al nativo de donde proviene esa semilla, ya se está generando una alteración. Y si a eso le sumamos el hecho de que se lo hace en grandes extensiones reduciendo la biodiversidad, le estamos provocando una mayor alteración aún. O sea que la agricultura tradicional parte de un sistema con un alto nivel de stress.

En definitiva, el suelo no sólo debe estar vivo sino también sano. Entendiendo al suelo como un organismo vivo, no es difícil darse cuenta que:


Roturar la tierra genera stress ya que: rompe el equilibrio existente y expone la microbiota a las inclemencias climáticas directas (incluyendo los rayos ultravioleta), rompe la capilaridad y acelera demasiado la oxidación de la materia orgánica, entre otros perjuicios.



Incorporar sustancias de síntesis química (fertilizantes, biocidas, etc.) genera stress al modificar el pH del suelo, al eliminar o al incrementar ciertas especies de microorganismos desequilibrando el suelo y al inmovilizar nutrientes en el suelo, entre otros inconvenientes.


Hacer monocultivo o hacer un cultivo de una sola especie en una superficie grande genera stress al aumentar la resistencia de ciertos “bichos”, al reducir la biodiversidad y al esquilmar ciertos nutrientes, entre otros problemas.


Dejar el suelo desnudo produce stress porque el clima actúa de manera directa sobre el suelo y porque no hay plantas vivas que exuden el alimento para la biota edáfica, “matándolo de hambre”.



En conclusión, con malas prácticas se ven alteradas todas las funciones biológicas del suelo (alimentación, respiración y reproducción) enfermándolo con distintos niveles de gravedad, pudiendo incluso, matarlo, y con ello las distintas afecciones de las plantas insertas en él.

PROPUESTA PARA REVERTIR PROCESOS DE DEGRADACIÓN O PARA EVITARLOS

Para ello creamos una tecnología (HMA Tec ®) que apunta a prevenir o a revertir dichos procesos degradativos y patogénicos a través del reemplazo parcial o total de las sustancias sintéticas por un paquete de bioinsumos con cientos de especies microbianas que mejoran la calidad biológica del suelo y la biodiversidad microbiana foliar. La tecnología apunta a la bio-regeneración de suelos y lleva diez años de desarrollo en el país. Lo producido bajo este formato se puede certificar como “producción sustentable” o bien se puede llegar a “producción orgánica”.


El paquete tecnológico propuesto consta de tres etapas:

1. Diagnóstico: Se analiza la actividad biológica de cada suelo, para lo cual se utilizan técnicas con imágenes satelitales que identifican los distintos biomas o bio-ambientes de los cuales se extraerán muestras de suelo para ser estudiadas bajo técnicas cromatográficas.

2. Elaboración de cada bio-tratamiento: Para cada situación se arma un bio-tratamiento específico que contiene los consorcios microbianos y demás sustancias orgánicas que aportan energía y nutrientes.

3. Monitoreo: Se lleva a cabo un seguimiento satelital y a campo de cada bio-tratamiento usando herramientas de medición de savia y de suelo.

PRINCIPALES CASOS EN LOS QUE SE APLICA LA BIO-REGENERACIÓN DE SUELOS

Los siguientes son algunos de los casos en los cuales se recomienda el uso de la tecnología descripta.

1. SUELOS COMPACTADOS: El uso constante de los bioinsumos del paquete revierte procesos de compactación y reduce las posibilidades de que se vuelva a compactar.

2. SUELOS INTOXICADOS: El uso excesivo de biocidas y de fertilizantes de síntesis química acumula sustancias tóxicas en el perfil de suelo que pueden ser removidas por los bioinsumos del paquete.

3. SUELOS CON ÁREAS IMPRODUCTIVAS O CON BAJA PRODUCTIVIDAD: Pueden ser recuperados con el uso frecuente del paquete de bioinsumos.

4. SUELOS EROSIONADOS: La pérdida de la fertilidad y de estructura por erosión se puede recuperar con el uso frecuente de bioinsumos.

5. SUELOS INFESTADOS CON PATÓGENOS: Son totalmente mejorables aquellas áreas que contienen grandes concentraciones de patógenos a través del aumento de la biodiversidad microbiana.

6. SUELOS ARENOSOS: Normalmente pierden gran cantidad de nutrientes y agua por lixiviación y por precolación, pero se puede reducir tal pérdida por el uso frecuente de los bioinsumos.

7. SUELOS INUNDADOS: El efecto negativo que deja el agua en exceso puede ser revertido por el uso de nuestro paquete de bioinsumos.

8. SUELOS CON BAJAO CONTENIDO DE MATERIA ORGÁNICA: Se puede aumentar fácilmente el contenido de MO oxidada y oxidable para lograr mejores resultados productivos.

9. SUELOS SALINIZADOS: La salinización es un proceso que, salvo que sea natural del lugar, se genera a partir de malas praxis agronómicas que reducen el humus o bien que no lo llegan a producir. La falta de humus crea suelos fácilmente salinizables.

10. ZONAS PERI-URBANAS: Con nuestra tecnología se puede trabajar sin problemas de impacto ambiental negativo.

11. CULTIVOS ORGÁNICOS: Contamos con certificación orgánica.

El uso frecuente de esta tecnología, además de mejorar la huella de carbono, reduce la huella de agua.


Notas: (1) Fijar nitrógeno por parte de ciertos microbios es una de las principales vías que tienen las plantas para tomar este nutriente.  Es el principal elemento, en cantidad, que se necesita para formar proteínas, entre otras moléculas.  Este nitrógeno se encuentra en el aire de los poros del suelo, químicamente, en forma de gas N2, y las plantas no lo pueden utilizar de esta manera.  Es por eso que debe ser transformado en nitrato por esos microorganismos para que la planta lo pueda tomar.

(2) Consorcio microbiano es el término técnicamente correcta de mencionar a esos verdaderos equipos de colonias microbianas (u órganos) que trabajan mancomunadamente para un fin determinado.  La secuencia sería así: microorganismo, colonia, consorcio, ecosistema microbiano.  O sea, un conjunto de colonias es un consorcio y un conjunto de consorcios es un ecosistema microbiano. #agroecología #suelos #organismosvivos #nuevoparadigma #agricultura


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