• Homo consciens

El universo mental



Fuente: Nature volumen 436, página 29 (2005)

Richard Conn Henry - Profesor de la Academia de Física y Astronomía

Doctorado, Universidad de Princeton


La única realidad es la mente y las observaciones, pero las observaciones no son cosas. Para ver el Universo como realmente es, debemos abandonar nuestra tendencia a conceptualizar las observaciones como cosas.


Históricamente, hemos recurrido a nuestros líderes religiosos para entender el sentido de nuestras vidas; la naturaleza de nuestro mundo. Con Galileo Galilei, esto cambió. Al establecer que la Tierra gira alrededor del Sol, Galileo no sólo consiguió el mismo creer lo increíble él mismo, sino que convenció a casi todos los demás de lo mismo. Fue un logro asombroso en la "divulgación de la física" y, con el trabajo posterior de Isaac Newton, la física se unió a la religión para tratar de explicar nuestro lugar en el Universo.


La revolución física más reciente de los últimos 80 años todavía no ha transformado la comprensión del público en general de forma similar. Sin embargo, la comprensión correcta de la física era accesible incluso para Pitágoras. Según Pitágoras, "el número es todas las cosas", y los números son mentales, no mecánicos. Del mismo modo, Newton llamaba a la luz "partículas", sabiendo que el concepto era una "teoría efectiva" - útil, no verdadera. Como señaló el biógrafo de Newton, Richard Westfall: "La causa última del ateísmo, afirmaba Newton, es 'esta noción de que los cuerpos tienen, por así decirlo, una realidad completa, absoluta e independiente en sí mismos'". Newton conocía los anillos de Newton y no le preocupaba lo que se llama superficialmente "dualidad onda/partícula".


El descubrimiento de la mecánica cuántica en 1925 resolvió el problema de la naturaleza del Universo. Los físicos brillantes volvieron a creer lo increíble: esta vez, que el Universo es mental. Según Sir James Jeans: "la corriente del conocimiento se dirige hacia una realidad no mecánica; el Universo empieza a parecerse más a un gran pensamiento que a una gran máquina. La mente ya no parece ser un intruso accidental en el reino de la materia... más bien deberíamos aclamarlo como el creador y gobernador del reino de la materia". Pero los físicos aún no han seguido el ejemplo de Galileo y han convencido a todo el mundo de las maravillas de la mecánica cuántica. Como explicó Sir Arthur Eddington: "Es difícil para el "físico de los hechos" aceptar la opinión de que el sustrato de todo es de carácter mental".


En su obra de teatro Copenhague, que acerca la mecánica cuántica a un público más amplio, Michael Frayn le dedica estas palabras a Niels Bohr: "descubrimos que... el Universo existe... sólo a través del entendimiento alojado dentro de la cabeza humana". La esposa de Bohr responde: "este hombre que has puesto en el centro del Universo, ¿eres tú o es Heisenberg?". Esto es lo que molesta a "los físicos de los hechos" de Eddington, que no tienen nada que decir.



Pruebas sin palabras: Pitágoras explicaba las cosas con números.

Al hablar de la obra, John H. Marburger III, asesor científico del presidente George W. Bush, observa que "en la interpretación de Copenhague de la naturaleza microscópica, no hay ni ondas ni partículas", pero luego enmarca sus observaciones en términos de una "materia subyacente" inexistente. Señala que no es cierto que la materia "se comporte a veces como una onda y a veces como una partícula... La onda no está en la materia subyacente; está en el patrón espacial de los clics del detector... No podemos evitar pensar en los chasquidos como causados por pequeños trozos localizados de materia que también podríamos llamar partículas. De ahí viene el lenguaje de las partículas. No proviene de la materia subyacente, sino de nuestra predisposición psicológica a asociar fenómenos localizados con partículas".


En lugar de la "materia subyacente" ha habido serios intentos de preservar un mundo material - pero no producen ninguna física nueva, y sólo sirven para preservar una ilusión. Los científicos han dejado tristemente en manos del no-físico Michael Frayn la constatación de la falta de ropa del Emperador: "me parece que el punto de vista que favorece [Murray] Gell-Mann, y que implica lo que él llama "historias" o "narrativas" alternativas, es precisamente tan antropocéntrico como el de Bohr, ya que las historias y las narrativas no son elementos autónomos del Universo, sino construcciones humanas, tan subjetivas y tan restringidas en su punto de vista como el acto de observación."


Los físicos rehúyen la verdad porque ésta es muy ajena a la física cotidiana. Una forma habitual de eludir el Universo mental es invocar la "decoherencia", es decir, la noción de que "el entorno físico" es suficiente para crear la realidad, independientemente de la mente humana. Sin embargo, se sabe que la idea de que es necesario cualquier acto irreversible de amplificación para colapsar la función de onda es errónea: en los experimentos "tipo Renninger", la función de onda se colapsa simplemente por el hecho que la mente humana no ve nada. El Universo es enteramente mental.


En el siglo X, Ibn al-Haytham inició la visión de que la luz procede de una fuente, entra en el ojo y se percibe. Esta imagen es incorrecta, pero sigue siendo lo que piensa la mayoría de la gente, incluidos, a menos que se les presione, la mayoría de los físicos. Para llegar a un acuerdo con el Universo, debemos abandonar estos puntos de vista. El mundo es mecánico cuántico: debemos aprender a percibirlo como tal.


Uno de los beneficios de cambiar la humanidad a una percepción correcta del mundo es la alegría resultante de descubrir la naturaleza mental del Universo. No tenemos ni idea de lo que implica esta naturaleza mental, pero -lo bueno es que- es cierta. Más allá de la adquisición de esta percepción, la física ya no puede ayudar. Puedes descender al solipsismo, expandirte al deísmo, o cualquier otra cosa si puedes justificarla - sólo que no pidas ayuda a la física.


Hay otro beneficio de ver el mundo como mecánica cuántica: alguien que ha aprendido a aceptar que no existe nada más que las observaciones está muy por delante de sus compañeros que tropiezan con la física esperando averiguar "qué son las cosas". Si podemos "hacer un Galileo" y conseguir que la gente se crea la verdad, la física les resultará muy fácil.


El Universo es inmaterial, mental y espiritual. Vive y disfruta.

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