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Jeremy Rifkin: No puede haber otras prioridades si vamos hacia la extinción por la crisis climática



Es uno de los economistas más influyentes del mundo y presenta su receta para combatir la crisis climática: un plan de shock 'verde' que salvaría a la Humanidad y, a la vez, revitalizaría la economía. ¿Demasiado bueno para ser cierto? "Estamos a tiempo, la tecnología ya está lista", afirma


Fuente: El Mundo - Octubre 2019

Si algo distingue al economista y autor de best selleres Jeremy Rifkin es la feroz originalidad con la que aborda fenómenos que están a la vista de todos. Los convencidos lo llaman audacia y los escépticos, temeridad.


La novedad de su nuevo libro, El Green New Deal Global (Editorial Paidós) es que se trata de un enfoque bastante optimista del apocalipsis. Rifkin no sólo cree que la humanidad podrá enfrentarse al peligro de su extinción sino que, además, la revolución poscarbono que necesita para hacerlo le saldrá bastante rentable. En el subtítulo de su libro se atreve a ponerle fecha al colapso de los combustibles fósiles, el año 2028, y anuncia el plan económico para salvar la vida en la Tierra.


Por de pronto, considera que la emergencia climática ha hecho que las nuevas generaciones de humanos empiecen a verse como miembros de una especie frente a las metáforas identitarias de sus padres y abuelos. La Primera Revolución Industrial desarrolló la conciencia ideológica, la Segunda dio origen a la conciencia psicológica y la Tercera, augura Rifkin, está generando la conciencia de la biosfera.


El economista no se detiene demasiado en advertencias apocalípticas: en lo que él está pensando es en cómo convivir con los desastres provocados por el cambio climático, que exigirán una nueva demostración de la proverbial resiliencia humana.


El Green New Deal es un plan económico como el que sirvió a Franklin D. Roosevelt para levantar a toda una nación tras la Gran Depresión, de cuyo célebre jueves negro del crack se cumplieron ayer 90 años. En tan señalado aniversario, Jeremy Rifkin recibió a El Mundo en una suite de hotel para explicar el plan que servirá para que ya no una sola nación, sino toda la Humanidad, aprenda a convivir con fenómenos climáticos cada vez más adversos y más impredecibles.


P: Usted no habla tanto de combatir el cambio climático como de aprender a combatir sus efectos.

Jeremy Rifkin: Este es exactamente el argumento de este libro. Ya no estamos en la era del progreso. El gran aristócrata francés Nicolás de Concordet escribió durante la Revolución Francesa que no hay límite para la perfectibilidad del hombre, excepto la duración de su resplandor. Esa fue la era del progreso. No creo que nadie se atreva a decir algo así ahora. Nosotros estamos avanzando hacia la era de la resiliencia. Nunca tuvimos un dominio supremo sobre este planeta. Las ideas de la Ilustración acerca del progreso sin límite del ser humano, la creencia en la naturaleza como una fuerza pasiva que nosotros podemos manipular y redefinir y transformar a nuestra antojo, eran una ficción. Esto que le voy a decir es interesante que lo lean en España: no hay un Gobierno central que pueda manejar por sí solo el cambio climático. Necesitamos una nueva visión económica para España y para el mundo.


P: ¿Cuál?

JR: Ahora viene lo importante. Son las infraestructuras las que determinan el sistema económico y no al revés. El capitalismo surge de las infraestructuras de la Primera Revolución Industrial, no fueron las infraestructuras las que surgieron del capitalismo. ¡No es la economía, estúpido! ¡Es la infraestructura, estúpido! Todas las grandes transformaciones económicas tienen algo en común. Todas requieren de tres elementos que interactúen entre sí: un medio de comunicación, una fuente de energia y un mecanismo de transporte. Cuando esos tres elementos se unen, nuestros hábitats se transforman y realmente cambia nuestra orientación espacio-temporal. Eso está ocurriendo ahora mismo.


P: El problema de la revolución en marcha es que está creando un enorme descontento en los que podríamos llamar los pobres verdes: ganaderos, agricultores, consumidores de diesel... ¿Cómo se afronta esa lucha verde de clases?

JR: El mayor impacto del cambio climático afectará a las comunidades pobres. No tienen servicios de salud pública para hacer frente al cambio climático, sus sistemas de saneamiento están deteriorados, sus casas son poco resistentes y serán las primeras en caer. [Unas horas antes de la entrevista, la Encuesta de Población Activa confirmaba el brusco frenazo del mercado laboral español. Es el tipo de noticias que hace que se trastoquen las prioridades de un país. Los teóricos manejan una definición distinta de urgente e importante que los políticos].


P: Déjeme que le plantee un ejemplo doméstico. Usted propone un fuerte gravamen sobre las emisiones de carbono. En España la oposición reprocha al presidente Sánchez que sus medidas para reducir el consumo de combustible diesel ponen en peligro a la industria de la automotriz, de la que dependen medio millón de empleos directos.

JR: Los cuantiosos ingresos que generará ese impuesto sobre el carbono deberían regresar a las familias españolas de forma que compensen lo que les costaría ese gravamen. Así, la carga recaería sobre la industria de los combustibles fósiles. Los pobres deberían obtener un retorno mayor. Deja que sea la industria de los combustibles fósiles la que se haga cargo. Si en Francia hubieran puesto esta política en marcha, jamás habría surgido el movimiento de los chalecos amarillos. Nunca. También creo que tenemos que eliminar todos los subsidios para los combustibles fósiles. Nos han conducido a una crisis climática y deben pagar las consecuencias. Esto que dices que está ocurriendo, que muchos trabajos estén ahora en peligro, es algo realmente importante, sí, pero hay una razón para ello. En 2019 se produjo un cambio histórico en la transformación de la economía mundial. Hemos vivido en la civilización de los combustibles fósiles durante los pasados dos siglos. Este año 2019, el costo nivelado de la energía solar y eólica a gran escala fue inferior al costo del gas natural. Citigroup fue el primero en advertir lo que se avecinaba y lo anunció en un informe en 2015. En el peor escenario, las energéticas no van a amortizar jamás los derechos de explotación que han pagado. La cuestión de los activos obsoletos no tiene tanto que ver con los acuerdos para combatir el cambio climático como con el coste de las tecnologías solar y eólica y la generación de energía verde y su almacenamiento en el mercado.


P: Algo en lo que usted difiere radicalmente de los activistas verdes en una frase como esta que extraigo de su libro: «El mercado es un ángel de la guarda que vela por la Humanidad».

JR: Pero vaya al párrafo siguiente. Llevo 40 años siendo crítico con el mercado. He tratado de advertir a generaciones de ejecutivos. Lo que quiero decir es que es un ángel de la guarda pero que no lo puede hacer por sí solo. No creo que ninguna comunidad con la que hayamos trabajado para que se dote de una red inteligente quiera que Google tenga todo el control. Es espeluznante pensar que Google vaya a privatizar las infraestructuras. Lo que hemos aprendido es que cuando privatizas la infraestructura, te despojan de los recursos. Ellos no van a mejorar la prisión privada que dirigirían porque eso sólo les supondría costes. Los Estados centrales, también en España, tienen que crear los códigos, las regulaciones, los cambios en los estándares, la alineación, los objetivos, los incentivos y las sanciones. Luego las regiones tienen que establecer hojas de ruta con sus comunidades para diseñar la infraestructura verde de la Tercera Revolución Industrial del Green New Deal, que es una infraestructura digital controlada por plataformas públicas.


P: Ahora que menciona este modelo de gobierno, me sorprende que utilice en su libro el ejemplo de China. ¿Acaso el comunismo chino no choca con la horizontalidad y la descentralización que usted propugna?

JR: Es una pregunta interesante. Yo no conocía China. Cuando el presidente Xi y el primer ministro Li llegaron al Gobierno y me dijeron que habían leído mi libro sobre la Tercera Revolución Industrial, yo pensaba que era una broma. Y no lo era. Ellos empezaron a moverse muy rápido tras una primera visita y pusieron 80.000 millones de dólares para completar la digitalización en un Plan Quinquenal. En lo que se refiere al modelo de gobierno, comprendieron que no pueden tomar decisiones por 1.300 millones de personas. Yo he visitado todas las regiones. ¡Son tan competitivas! Cada región quiere superar a la otra y quedarse con los trabajos. No puedo decirle lo buena que es la competencia entre regiones. Lo que tiene que ocurrir en España es que ustedes no sólo tienen que decir que desean un Green New Deal. Deben crear un Banco Verde Central y después cada región debe abrir su propio Banco Verde Regional. El Banco Central debe regular pero ha de permitir que cada región sea la responsable de construir su propia infraestructura, porque es muy difícil generar la resiliencia que van a necesitar si cada región no tiene a toda su población involucrada en ello.


P: ¿No cree que la urgencia con la que está planteando todas estas medidas pueden provocar que los jóvenes pierdan la confianza en la capacidad resolutiva de la democracia? ¿Que se exasperen por la lentitud de los procesos de deliberación que exige?

JR: No quiero que nadie me diga que es demasiado tarde, porque la tecnología está lista y el mercado está diciéndonos que los combustibles fósiles están a punto de colapsar. No quiero que nadie me diga que hay otras prioridades. ¿Cómo puede haber otras prioridades cuando avanzas hacia una extinción? ¿Cuáles pueden ser esas otras prioridades? Estoy muy interesado en saberlo. Me parece estupendo que los jóvenes de todo el mundo se movilicen y hagan oir su voz cada viernes. Ahora lo que tienen que hacer es regresar a sus comunidades y hacer que se haga lo que reclaman.


P: La figura de Greta Thurnberg ha dividido a la opinión pública española. Muchos consideran que una niña no debe estar librando una batalla política.

JR: La gente necesita personalizar porque necesitan una historia. Pero hay más como ella. Ya hay millones de chicos de 15 y 16 años que han entendido perfectamente que es lo que se están jugando. Creo que los españoles deberían estar agradecidos y que no deberían tener un debate como este. Greta ha hecho un gran trabajo. En medio de una gran extinción y cuando los combustibles fósiles están colapsando, no deberíamos estar preocupados por cosas como si la hija de alguien está tratando de ganar notoriedad.


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