• Alejandro T

La mercantilización del mundo natural

Fuente: The Ecologist - Autor: Andrew Taylor-Dawson - 9 de Febrero de 2021.


Aplicar la lógica del mercado a la protección del medio ambiente es contraintuitivo y profundamente preocupante.



No es de extrañar que un informe del Gobierno del Reino Unido titulado The economics of Biodiversity (La economía de la biodiversidad) haya tenido una escasa cobertura en la prensa, en gran medida acrítica, dado que la pandemia sigue causando estragos sociales y económicos en todo el mundo.


Pero este informe - denominado: The Dasgupta Review - debería alarmar a cualquiera que esté comprometido con el ecologismo y con la reducción de nuestra destrucción del mundo vivo.


Los autores hablan de "capital natural". Esto significa considerar la importancia de la naturaleza - del aire que respiramos, del suelo, de los árboles, de los océanos y demás - en términos de valor económico, dándoles un valor de mercado.


Lógica

A primera vista, la valoración de la naturaleza parece muy sensata. Pero lo que hace este enfoque es empaquetar la naturaleza y exponerla a la lógica de los mercados. Estamos tomando el mismo modelo de producción económica que ha creado tanta destrucción en el mundo vivo y ahora pretendemos que su lógica lo salve. Para mí eso no sólo es desconcertante, sino que es profundamente preocupante.


A lo largo de los últimos años, el Comité de Capital Natural del Gobierno ha reunido las ideas que han culminado en este informe.


El propio presidente del comité, Dieter Helm, ha expresado la opinión de que la naturaleza no se valora si no se calcula su valor económico. La extensión lógica de este pensamiento es que si se va a crear un conjunto de "cuentas de capital natural", considerando la naturaleza en los mismos términos que otros instrumentos de mercado, se pretende venderla.


Algunos de los términos de la reseña son, en el mejor de los casos, fríos, y en el peor, profundamente siniestros. "La naturaleza nos nutre y alimenta, así que pensaremos en los activos como entidades duraderas que no sólo tienen valor de uso, sino que también pueden tener un valor intrínseco. Una vez que hacemos esa ampliación, la economía de la biodiversidad se convierte en un estudio de gestión de portfolios".


De pronto, la función de mantenimiento de la vida de la naturaleza, su belleza y su valor para la salud mental y el bienestar son otras cosas que hay que considerar como activos y comercio.


Confiar en la lógica de los mercados desregulados ha conducido a una enorme destrucción del medio ambiente y nos ha catapultado hacia las crisis superpuestas a las que nos enfrentamos hoy. Esperar que la misma lógica arregle los problemas que ha causado es como intentar apagar un incendio con un bidón de gasolina.


Insidioso

La agenda del capital natural intenta arrastrar el medio ambiente y la ecología a la lógica del pensamiento neoliberal de libre mercado, cuando lo que necesitamos es, de hecho, todo lo contrario.


Necesitamos enfoques económicos que partan de vivir dentro de los límites ecológicos de la Tierra, mientras buscamos soluciones justas para satisfacer las necesidades de la población humana.


Kate Raworth, una destacada académica de la Universidad de Oxford, ha propuesto un modelo para hacerlo en su libro "La economía de la Donut". Desde su publicación, ha promovido sus teorías entre los responsables políticos, las ONG y otras personas. Muchas otras personas están presentando argumentos similares, como Jason Hickel, el académico y autor .


Por desgracia, Sir David Attenborough ha asumido un papel muy equivocado en la promoción de la agenda del capital natural del gobierno. Se ha convertido en el rostro de la misma y, en el lanzamiento de la revisión, habló de que los economistas entienden el valor de la biodiversidad mejor que los ecologistas.


Teniendo en cuenta sus famosos comentarios anteriores sobre la idea de un crecimiento infinito en un planeta finito, es muy preocupante que una figura de tanta confianza venda estas ideas profundamente equivocadas.


El neoliberalismo es insidioso en la medida en que se hace prácticamente invisible mientras su lógica se introduce en casi todos los aspectos de la vida contemporánea.


La mercantilización

Por inquietante que sea, no es de extrañar que la lógica paradójica del Informe Dasgupta y de la agenda del capital natural asome la cabeza.


Estamos en plena crisis climática y en el sexto gran evento de extinción. Nuestro modelo de producción y consumo basado en el crecimiento infinito dentro de un mundo finito está en el centro de estos y otros grandes retos a los que nos enfrentamos.


La idea de aplicar los mismos principios que han causado los problemas para resolverlos es tan ridícula como poco sorprendente.


El pensamiento neoliberal está tan arraigado a estas alturas que los principales medios de comunicación suelen presentarlo como el orden natural y no como una ideología que ha impregnado casi todos los aspectos de la vida.


Cuestionar la lógica del capital natural y la mercantilización de todos los aspectos de nuestro mundo debe sustentar nuestra respuesta permanente a las crisis medioambientales a las que nos enfrentamos.


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