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Las temperaturas del suelo alcanzan 48ºC en el Círculo Polar Ártico


Imágenes de Copernicus Sentinel-3

Fuente: Gizmodo - 22 de junio - Por Isaac Schultz

  • La actual crisis climática no va a perdonar a Siberia.

  • Las temperaturas del suelo en toda Siberia han alcanzado máximos históricos durante la ola de calor de la región.


Las imágenes satelitales publicadas recientemente muestran que la temperatura del suelo en al menos un lugar de Siberia superó 48ºC al entrar en el día más largo del año. El verano terrestre en Siberia es caluroso, y seguramente no será el último.


Mientras muchas cabezas giraban hacia el Oeste americano cuando ciudades como Phoenix y Salt Lake City sufrían temperaturas escandalosamente calurosas esta última semana, una aberración climatológica similar se desarrollaba en el lado opuesto del mundo, en el Círculo Polar Ártico. Esto no es extraño si se tiene en cuenta que el calentamiento del planeta es un asunto global, que no es exigente con sus objetivos. Todos somos el objetivo.


La temperatura de 48 grados Fahrenheit se midió sobre el terreno en Verkhojansk, en Yakutia, Siberia oriental, por los satélites Copernicus Sentinel de la Agencia Espacial Europea. Otras temperaturas terrestres en la región fueron los 43 grados Celsius en Govorovo y los 37 grados Celsius en Saskylah, donde se registraron las temperaturas más altas desde 1936. Es importante señalar que las temperaturas de las que se habla aquí son las de la superficie terrestre, no las del aire. La temperatura del aire en Verkhojansk fue de 30 grados Celsius , lo que sigue siendo un calor anómalo.



Notas adicionales de Climaterra:

El año pasado la temperatura del aire alcanzó el récord de 38ºC en el Ártico, que se está calentando 3 veces más rápido que el resto del planeta.


Un tema sensible con respecto a la temperatura de los suelos, es el del derretimiento del permafrost (suelo congelado), cuyo derretimiento ya está transformando la geografía del Artico y que está en niveles no esperados hasta 2090.


Esta situación está provocando mucho daño a la infraestructura del lugar, pero lo más temido es la cantidad de metano que aloja el permafrost, que de derretirse se liberaría en grandes cantidades a la atmósfera reforzando el ciclo de calentamiento. Asimismo, el permafrost aloja virus que han permanecido congelados por milenios. Al descongelarse se están liberando microorganismos, con consecuencias que aún se desconocen.

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