• Homo consciens

Marte es un infierno


Fuente: The Atlantic - Por Shannon Stirone en 2021

Traducido por Sebastián C. Bascuñana

Colonizar el planeta rojo es una manera absurda de ayudar a la humanidad.


No hay lugar como el hogar —a menos que seas Elon Musk—. Es probable que se lance pronto un prototipo de la nave espacial Space X, que podrá algún día mandar humanos a Marte, según Musk. Posiblemente en los próximos días. ¿Pero qué es lo que motiva a Musk? ¿Por qué preocuparse ahora por Marte? Un video de una entrevista que dio en 2019 parece resumir su visión —y todo lo que está mal en ella.


En dicho vídeo vemos a Musk leyendo un pasaje de 'Pale Blue Dot' de Carl Sagan. El libro, publicado en 1994, fue el discurso de Sagan que le fue inspirado por la famosa imagen de la Tierra como una diminuta mota de luz flotando en un rayo de sol —una foto, por cierto, que él mismo rogó a la NASA que hiciera la sonda Voyager 1, cuando, en 1990, esta navegaba por el espacio a unos 5.000 millones de kilómetros de la Tierra. Sagan creía que si hacíamos una foto de nosotros mismos desde tal distancia, ello moldearía para siempre la perspectiva de nuestro lugar en el cosmos.


Lee Musk del libro de Sagan:

«Nuestro planeta es una mota solitaria en la gran oscuridad envolvente del cosmos. En nuestra oscuridad, en toda esta inmensidad, no hay ningún indicio de que vaya a venir ninguna ayuda de ningún lado a salvarnos de nosotros mismos.

«La Tierra es, por ahora, el único mundo conocido capaz de albergar vida. No hay ningún sitio, al menos en un futuro próximo, a donde pueda emigrar nuestra especie».


Pero, en ese punto, Musk se interrumpe a sí mismo y empieza a reír. Dice con incredulidad: “Esto no es cierto... Tenemos Marte”.


No podría estar [Musk] más equivocado. ¿Marte? Marte es un infierno. Lo fundamental con respecto a Marte es que sencillamente no es la Tierra; ni de lejos. De hecho, la única cosa que nuestro planeta y Marte tienen en común de verdad es que ambos son planetas rocosas, con un poco de agua en forma de hielo, y que en ambos hay robots (y en Marte ni siquiera hay tantos).


Marte tiene una atmósfera muy ligera, muy fina; no tiene campo magnético que ayude a proteger su superficie de la radiación proveniente del Sol o de los rayos cósmicos; no tiene aire respirable; y la media de su temperatura de superficie es de unos 80 grados bajo cero. ¿Musk cree que Marte es como la Tierra? Los seres humanos, que vivieran allí, de algún modo, tendrían que cavar túneles y vivir bajo tierra. ¿Y qué tiene de tentador vivir en túneles con hileras de lamparas SAD [como las que se usan en la terapia con luz para tratar la depresión en los países de cielos siempre grises. N. de Sebastián], e intentando cultivar lechugas con luces ultravioleta? Además, respirando en el exterior y caminando sin la seguridad de un abultado traje espacial, estando, por ejemplo, en una actividad extravehicular, si ocurre algo, solo tendrás unos dolorosos y agonizantes 60 segundos de muerte esperándote. Por supuesto que andar por ahí en la superficie de Marte debe de ser una experiencia de esas que te cambian la vida; una muy profunda y asombrosa experiencia... Pero ir de visita solo para probar nuestra capacidad tecnológica, o para expandir las fronteras de las probabilidades humanas es muy diferente de vivir de veras allí. Marte no se encuentra precisamente en el rango de lo hospitalario para los seres humanos; Marte te mata.


Musk no es de Marte, pero él y Sagan parecen venir de planetas diferentes. Como Sagan, Musk exhibe una devoción casi religiosa por el espacio, y un muy ferviente deseo de ir allí; pero sus intenciones son enteramente contrapuestas. Sagan inspiró a generaciones de escritores, científicos, e ingenieros, que se sintieron impulsados a perseguir el asombro que él puso en lo profundo de sus corazones. Cualquiera que se refiera a Sagan como su razón, se encuentra conectado a la maravilla de ser humanos, y se maravillará, igualmente, de la suerte de haber crecido y de haberse desarrollado en semejante hermoso, excepcional, planeta [como la Tierra].


La influencia que Musk está teniendo en toda una generación de personas no podría ser más distinta [a la de Sagan]. Musk ha usado lo del soñar y la exploración solamente para preparar una piñata de privilegios, codicia y ego. Él no anhela el descubrimiento científico, ni desea comprender lo que hace a la Tierra tan diferente de Marte, o cómo todos estamos relacionados y encajamos los unos con los otros. Musk no es un explorador, él es un mero 'plantabanderas'. Y parece que no se ha enterado de las demás palabras de 'Pale Blue Dot': «Quizás no haya mejor demostración del sinsentido de la arrogancia humana que esta lejanísima imagen de nuestro diminuto planeta».


Sagan creía, sí, que se enviarían personas a Marte, pero primero para explorar, y, al final, vivir allí. Para asegurar la supervivencia a largo plazo de la humanidad, pero es cierto que también dijo esto: «¿Qué haremos con Marte? Tenemos tantos ejemplos del expolio humano de la Tierra que el mero hecho de plantear la pregunta ya me da escalofríos... Si hubiera vida en Marte, creo que no deberíamos hacer nada con ese planeta, pues Marte pertenecería a los marcianos, incluso aunque fueran solamente microbios».


Musk, en cambio, está promoviendo un sentimiento de privilegio sobre el cosmos; que podemos y debemos colonizar el espacio, sin importar quién o qué pueda haber allí; y todo como en una especie de disparar primero y preguntar después, por seguridad.


Existir, existen, razones legítimas para sentirnos preocupados por la supervivencia humana a largo plazo; y lograr la capacidad de viajar más eficientemente por el sistema solar estaría bien. Pero yo dudo de que en realidad sea porque se preocupan por la supervivencia de la humanidad —el cuento que nos venden— que esos muy ricos están mandando cohetes al espacio. Cualquiera de su estatus podría hacer muchas cosas en nuestro pequeño punto azul, mismamente, para ayudar a los más necesitados.


Reírse de las palabras de Sagan es absolutamente no haber entendido nada: en verdad solo tenemos un hogar real..., y ya estamos en él.


 

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Ir a Marte nos enseñará por qué la Tierra es nuestro mejor - y probablemente único - hogar - aquí

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