• Alejandro T

Dormidos a bordo del avión del "crecimiento”

Actualizado: sep 22

Fuente: Medium.com - Autor: Martin Tye - 19 de Septiembre, 2021.


Te preguntarás: "¿Quién sería tan tonto como para subirse a un avión sólo porque está ahí?".


Pero lo que ahora resulta evidente es que todos nos subimos al avión del "crecimiento económico" por esa misma razón. Nadie se molestó en hacer preguntas como "¿A dónde vamos?" "¿Cuándo llegaremos?" "¿Cuánto nos costará?" o "¿Quién pilotea el avión?".



No, simplemente subimos como sonámbulos, como burros guiados por zanahorias, por las escaleras, por el pasillo, tomamos mansamente nuestros asientos y nos quedamos dormidos. Ahora bien, no estoy intentando un ejercicio de "señalar con el dedo acusador", porque casi sin excepción todos hicimos precisamente esto, yo incluido. Supongo que todos asumimos que todo el concepto de "crecimiento económico" sin fin tenía de alguna manera los mejores intereses para nosotros y nuestras familias. Me temo que muchos todavía lo creen.


Supongo que las señales de advertencia deberían haber estado ahí cuando vimos a los políticos atendiendo el mostrador de facturación y a la mano de obra inmigrante explotada manejando el equipaje. Pero la señal de alarma debería haber sido la variopinta colección de personajes que pilotaban la nave y pagaban la publicidad. El lobby de los combustibles fósiles, los promotores inmobiliarios, los especuladores de tierras, los prestamistas, las cadenas de consumo, los medios de comunicación y otros parásitos planetarios.

Crecimiento económico: ¿nuestra religión de hoy? - aquí

Pero todos estábamos deslumbrados por esa brillante y mágica maravilla alada del siglo XX, resplandeciente con impresionantes logotipos y a veces creativas ilustraciones, brillantemente comercializada con promesas implícitas pero nunca declaradas: la economía del "crecimiento" del PIB. Todos ocupamos nuestros asientos en ese vuelo interminable y nos concentramos en las pantallas de entretenimiento, en el carrito de la comida y las bebidas y en los agradables asistentes de vuelo, uno de los cuales, creo, "podría sentir algo por mí". Todos nos enamoramos de una fantasía.


Pero un avión es, después de todo, sólo un vehículo que elegimos para que nos lleve a un lugar donde queremos estar. Invariablemente un lugar algo mejor que nuestro punto de partida, ya sea por trabajo o por diversión. ¿Quién se sube voluntariamente a un transporte y viaja a un lugar peor?


Podríamos discutir interminablemente si la idea del crecimiento económico iba a ser alguna vez el mejor vehículo para llevarnos a nuestro destino. Quizá sea un tema para otra ocasión. Pero si lo era, y todo su propósito era llevarnos a ese punto en el que el bienestar humano se maximizara de forma sostenible, y sólo puedo suponer que ése era su propósito original, aunque nunca lo he oído decir explícitamente, entonces de seguro nos hemos sobrepasado nuestro destino. ... y nadie parece haberse dado cuenta?


La cruda realidad es, como nos estamos empezando a dar cuenta, para nuestro extremo terror, que nunca se mencionó ningún destino. Tampoco se mencionaron los costes, la fecha de llegada, ni quién se haría cargo. Ahora es evidente que este avión nunca tuvo un destino, sino que siempre se trató de cargar con tantos pasajeros como fuera posible e intentar mantenerlos en el aire durante el mayor tiempo posible, mientras el personal acumulaba astutamente las deudas de sus tarjetas de crédito.


Por cierto, si alguien se hubiera molestado en comprobar si había paracaídas, habría visto que sólo había suficientes para el capitán y la tripulación.


Así que ahora el avión ha comenzado su trayectoria descendente. Pero no se trata de un descenso controlado hacia un aterrizaje suave en ese increíble destino que nos habíamos convencido de que nos proporcionaría el "crecimiento económico". Se trata más bien de ese momento aterrador en el que todos los que están a bordo se dan cuenta de que el avión ha sido secuestrado por intereses despiadados y fanáticos que están dispuestos a poner en peligro la vida de todos los que están a bordo con el fin de promover su causa miope y estrechamente enfocada.


Entonces, ¿qué hacer? ¿Cómo salir de esto? Bueno, me acaban de decir que la persona del asiento de la ventana de la fila 26 acaba de recibir un texto interesante. Parece que mientras todos nosotros hemos estado navegando por la estratosfera, otros que han permanecido "con los pies en la tierra" han estado trabajando para rescatarnos, desarrollando nuevas ideas, nuevos planes, nuevos objetivos, nuevas formas de vivir y, lo más importante, un nuevo sistema económico sin crecimiento en el que todos prosperaremos en el futuro.


Esa persona en el asiento de la ventanilla de la fila 26, le dijo a la persona de al lado, que le dijo a otras dos personas -una de las cuales me dijo a mí- que todo lo que tenemos que hacer es usar nuestro el peso que tenemos (porque somos más) contra la tripulación, para insistir en que este avión aterrice en el aeropuerto más cercano. Que se nos permita desembarcar de forma ordenada, atravesar la pista y subir a bordo de esos nuevos vuelos que apuntan de nuevo hacia nuestro destino superado. Hacia ese lugar donde el bienestar humano puede maximizarse dentro de los límites ecológicos, donde tanto las personas como la naturaleza pueden prosperar en armonía a largo plazo, ese maravilloso lugar donde todos tenemos la oportunidad de maximizar nuestro potencial y disfrutar de la vida sin degradar el planeta.


Estas nuevas naves tienen nombre. Incluyen "Decrecimiento" "Estado Estacionario" y "La Rosquilla (donut)" Busca a sus amables representantes una vez que desembarques. Ya están ahí abajo, esperando para guiarte a tu próximo vuelo.


¿Qué te parece? ¿Qué tal si forzamos este inútil vuelo de "crecimiento" a tierra? Cuéntale nuestro plan a la persona que tienes al lado, y pídele que se lo cuente a dos personas. Formemos una cadena que se extienda por todo el mundo. Juntos, salgamos todos del sistema actual, dejando a sus estancados y fósiles pensadores de pie rascándose la cabeza, con las manos en la cadera frente a sus legiones de accionistas enfadados y tratando de explicar por qué mintieron sobre la promesa de que lo que ellos llamaban "crecimiento económico" podría ser alguna vez interminable.

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