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La Ilustración Oscura: cuando la modernidad llega a su extremo

Para Land, la superinteligencia artificial y la singularidad tecnológica no son herramientas al servicio de la humanidad, sino procesos evolutivos inevitables destinados a reemplazarla.

Ilustración de una transición del cuerpo humano hacia el híbrido y la máquina.

Por Carolina Flynn para Climaterra - Octubre 2026

Estamos en tiempos de cambio y desorientación. Ninguno de los modelos que fuimos creando los humanos durante siglos parece hoy funcionar, al menos no para las grandes mayorías.

La estructura política y las democracias liberales ya no representan a nadie; la dinámica económica y los salarios de los empleos que se ofrecen alcanzan cada vez menos, haciendo del ascenso social una utopía y del progreso ilimitado una quimera; la trama social está polarizada y fracturada, y los jóvenes ni siquiera pueden formar una familia o tener hijos. Ni hablar del colapso ecológico y climático provocado por un sistema donde el capital está por encima de la vida.

Claro que el denominador común de todas estas crisis está ligado a un grupo muy reducido de personas: los dueños de casi todo, que no cesan en su ambición de poder y acumulación. Y a un modo de entender la vida: mecánicamente, en partes, reduccionista, en datos. Un paradigma que nació con la filosofía racionalista de la Edad Moderna y hoy -en su fase final- se encuentra destilado y maximizado en la filosofía de esta elite.

En este contexto, lo único que parece "funcionar bien" (según los parámetros de este ideario) con precisión son las máquinas: algoritmos que rastrean lo que decimos y hacemos, cámaras de vigilancia y sistemas de rastreo de ubicación por doquier, redes sociales diseñadas para capturar nuestra atención, polarizarnos y zombificarnos y, ahora, modelos de lenguaje a gran escala —a los que no casualmente apodaron "inteligencia artificial"— que parecen saberlo todo a una velocidad vertiginosa que degradaran nuestras capacidades cognitivas.

Por eso no es de extrañar que uno de los temores actuales más extendidos es terminar siendo reemplazados por las máquinas, y que en pocos años nos veamos obligados a aceptar "mejoras" tecnológicas solo para seguir siendo competitivos o evitar la irrelevancia.

Obviamente, este empuje tecnológico —desplegado sin medir sus consecuencias ni el daño a la condición humana— proviene de los mismos actores responsables de la policrisis que enfrentamos. Son los mismos dueños de monopolios que reclaman competencia de mercado para el resto; los que extraen recursos de la Tierra y los acaparan y luego proponen soluciones climáticas; los mismos que capturan rentas y desmantelan el Estado de bienestar pero se benefician de subsidios, rescates en épocas de crisis, inversión pública y privatizaciones. Los mismos que exigen al 99,99% de la población que trabaje más, pero ellos hacen sus fortunas en la especulación del casino financiero y al abrigo del estado.

Y, como digimos, esta elite comparte una filosofia, podriamos decir una quasi religion que ademas de ser extremadamente materialista (por eso la insaciabilidad con respecto a la riqueza y el poder) es tremendamente anti humana y anti vida.

¿Cómo piensan?: La Ilustracion Oscura

Tapa de La Ilustración Oscura y otros ensayos sobre la Neorreacción, de Nick Land.

La Ilustración Oscura es una corriente filosófico-política y sus dos teóricos fundamentales son Nick Land y Curtis Yarvin. Y sus ideas han impactado con fuerza en el sector tecnológico y entre inversores como Peter Thiel, Elon Musk y el vice presidente de Estados Unidos, J.D. Vance

Si la Ilustración del siglo XVIII decía que con la razón, la ciencia, la libertad, la igualdad y la democracia conseguiríamos el progreso ilimitado, la Ilustración Oscura da vuelta esa ecuación y nos dice que la democracia, la igualdad y el humanismo son obstáculos para el progreso.

¿Por qué? porque según este grupo, una minoría técnicamente competente podría gobernar mucho mejor que lo que la mayoria decide democráticamente. Y dentro de este paradigma racional y utilitarista, esto tiene sentido.

Y Sillicon Valley da un paso más, ¿para qué discutir políticamente cómo queremos vivir si podemos diseñar un sistema tecnológico que decida las cosas directamente?Al fin y al cabo la IA puede analizar todas las variables, tiene toda la información y no se deja llevar por las peligrosas emociones y sentimientos humanos que los alejan de la objetividad que buscan.

Pero las cosas se ponen peor.

Porque Land no piensa que la tecnología debe servir al ser humano (en realidad esto es obvio si vemos la situación en la que estamos). Piensa que el capitalismo y la tecnología forma parte de la evolución y nos estaría llevando a un mundo posthumano.

Nick Land y su cita sobre la autonomización del capital, de la entrevista Ideology, Intelligence, and Capital con Justin Murphy, 2018.

Land es anti antropocentrista. No cree que deberíamos ser los centros del mundo. Es un antihumanista radical.

El capitalismo, para esta gente, sería una especie de fuerza natural, una máquina evolutiva que se acelera constantemente por medio de la competencia, la innovación y la inteligencia artificial.  Todos nosotros, los humanos, no seríamos más que diminutas piezas de deseo manipulado que encajan en un enorme sistema, del cual no hay salida.

¿Es de extrañar que hayamos llegado a este tipo de pensamiento? No.

Cuando el funcionar es más importante que el existir, cuando dejaste de ver la vida como algo indescifrable y crees que es tan sólo un listado de genes manipulables, cuando no hay sentido ni orden sino azar y casualidad, cuando crees que todo se explica por lo material y lo cuantitativo, cuando pensas que la imprevisibilidad es eliminable a través de la razón, la naturaleza (que nos incluye), indescifrable, imprevisible, incuantificable es un estorbo. En ese momento las máquinas se vuelven dioses.

Para Land, la superinteligencia artificial y la singularidad tecnológica no son herramientas al servicio de la humanidad, sino procesos evolutivos inevitables destinados a reemplazarla. En lugar de mitigar el riesgo existencial de la IA, su postura es abrazar y acelerar este desenlace.

Porque al fin y al cabo, para los aceleracionistas, la humanidad es sólo una fase transitoria de la evolución tecnológica, la humanidad, lo biológico con sus instintos, sentimientos, irracionalidades, sufrimientos y muerte (que traen lo imprevisible al escenario vital) es una fase a superar para esta gente obsesionada por el control.

En su manifiesto "Manifiesto Tecno-Optimista" de 2023,  Marc Andreessen enmarca la tecnología como la fuerza motriz del progreso humano y la abundancia y señala a los defensores de la regulación, el decrecimiento o la precaución como las fuerzas de la "maldad" o la autodestrucción. ¿Por qué? porque frenar el desarrollo tecnológico sería más peligroso que acelerarlo, porque la tecnología podría resolver problemas como la enfermedad, la pobreza o incluso el cambio climático. Quién intente hacerlo es el Anti Cristo.  

Es decir según esta ideología, la tecnología, la innovación se vuelve la fuerza vital que otrora se le asignaba a dios, la fuerza que nos pueda garantizar el paraíso en la tierra, por lo que intentar frenarla - por el estado, por la religión, por el activismo ecológico o anti tecnología- pasa a ser ir en contra de dios mismo.

Una religión

Entonces es importante entender que no es sólo una filosofía secular, sino una religión. Una religión con su búsqueda de eternidad terrenal, y cuyo dios es la tecnología: omnisciente, ubicua, todopoderosa.

Tecnología que con su conocimiento acumulado, podrá eliminar las imprevisibilidades biológicas y llegar a "la singularidad", un umbral más allá de nuestras categorías ordinarias donde la tecnología es más que su creador, el ser humano. Donde el creador humano es superado por su obra (justo en el punto en el que eligió definirse: la razón).  Donde todo queda integrado en una inteligencia total, integrada, omnipresente.

Reminiscente a la inversión moderna de negar cualquier orden creador, la insistencia que lo que existe no es más que un azar sin sentido. Y eliminando toda posibilidad de una inteligencia, principio o realidad creadora que lo preceda (sea el logos, el universo, la naturaleza, la fuerza vital o Dios). Como una pantalla de computadora que, porque ve aparecer en ella imágenes, textos y mundos enteros, termina creyendo que ella misma los produce. Confundiendo su capacidad de conciencia con ser la fuente de la realidad.

¿Por qué este grupo influyente consideran deseable la singularidad? porque consideran que somos una especie inacabada y limitada, y la tecnología puede permitirnos trascender esas limitaciones.

Para Ray Kurzweil, (el autor del libro "La singularidad está cerca", que se convirtió en la biblia de los transhumanistas), el aumento exponencial de la capacidad tecnológica permitiría una integración creciente entre humanos y máquinas. Otros piensan que una inteligencia superior podría acelerar enormemente la ciencia, curar enfermedades, extender la vida, resolver problemas materiales complejos, etc.

Al pensar a la evolución tecnológia como algo inevitable, como la continuación del proceso que se inició en el Big Bang, la pregunta pasa del "qué mundo queremos" a "qué mundo va a emerger de un proceso sobre el que no tenemos ninguna injerencia".

Supuestos (erróneos) del acelaracionismo y del Transhumanismo

Lámina sobre transhumanismo con FM-2030, Kevin Warwick, Max More, Nick Bostrom y Ray Kurzweil.
Ver lámina completa en PDF ↗

La filosofía de esta tecno elite, no es algo nuevo. No es más que la destilación, la concentración del ideario moderno de los siglos XVII al XX a través de la Ilustración, la Revolución Industrial y el auge del capitalismo. 

Si la modernidad situó al ser humano y a la razón en el centro del universo, guiada por un conjunto de valores interconectados: antropocentrismo, racionalismo, valoración de lo que puede ser medido y cuantificado, progreso infinito, división en partes para explicar el todo, separación entre ser humano y naturaleza y entre mente y cuerpo, universalismo; el aceleracionismo, el transhumanismo hace una hiper concentración de esos valores y no encuentra mejor objeto que los exprese que las máquinas (cómo es razonable) porque en racionalidad, cálculo frío, eficiencia, productividad, reduccionismo, pensamiento lineal nos superan.

Entonces es lógico que pasen del antropocentrismo al anti - antropocentrismo, a la biología como algo editable y mejorable.

Y que aquello que surgió de la vida, la máquina, termine siendo considerado superior a la vida que lo hizo posible.

El sufrimiento humano, la destrucción de otras especies o incluso el deterioro de la biosfera pueden entonces convertirse en cuestiones secundarias frente a una supuesta misión superior: hacer avanzar la inteligencia, la complejidad o la evolución tecnológica.

En la espera de lo nuevo

Si hubiéramos hecho una extrapolación del ideario moderno y cómo terminaría la civilización moderna, creo que era previsible poder avizorar esta realidad que estamos viviendo.

La identificación con la razón, el cálculo frío, la necesidad de doblegar la naturaleza (incluída la humana) para hacerla más previsible y dominable, la desacralización de la vida, pasados los siglos y con el consiguiente poderío técnico, no podía no terminar cómo está terminando. Con gente que piensa que puede doblegar a la biología y a la vida. Con gente que no le duela la extinción humana.

Pero en medio de esta distopia, aquí y allá aparecen semillas de otros mundos, de otras formas de habitar la Tierra, prácticas diversas que intentan vivir al ritmo de la Tierra, qué es nuestro ritmo. Prácticas que intentan vivir en consonancia con la naturaleza, que es también nuestra naturaleza.

Y una parte importante de lo nuevo consiste justamente en renunciar a la fantasía de control total. Aprender a transitar la incertidumbre y el caos. No queda otra.

Y también a tener paciencia.

Cómo dice Manuel Castells, en su libro Ruptura "¿ podríamos tener la paciencia histórica de ver cómo los embriones de libertad plantados en nuestras mentes por nuestra práctica van creciendo y transformándose. No necesariamente para constituir un orden nuevo. Sino, tal vez, para configurar un caos creativo en el que aprendamos a fluir con la vida en lugar de apresarla en burocracias y programarla en algoritmos. Dada nuestra experiencia histórica, tal vez aprender a vivir en el caos no sea tan nocivo como conformarse con la disciplina de un orden.“ 

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN CLIMATERRA.ORGEXPLORAR TECNOLOGÍA Y SOCIEDAD ↗
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