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Los científicos afirman que hay indicios de que se aproxima un evento de extinción masiva


Floraciones de cianobacterias en el Río de la Plata, Argentina


Fuente: iflscience - septiembre 2021

Un nuevo y desconcertante estudio publicado en la revista Nature ha identificado una característica común a casi todos los episodios de extinción masiva a lo largo de la historia, y advierte que los presagios de la próxima catástrofe de este tipo están aumentando debido al cambio climático. En concreto, los autores descubrieron que todos los episodios históricos de calentamiento global extremo han desencadenado floraciones de algas tóxicas de agua dulce que persisten durante cientos de milenios, y afirman que la proliferación de estos microbios dañinos es ahora detectable de nuevo.


El mayor evento de extinción de la historia de la Tierra se produjo hace unos 252 millones de años y se conoce como el evento del final del Pérmico (EPE), o la Gran Mortandad. Precipitado por un dramático aumento de la actividad volcánica, la extinción del Pérmico se asocia a una fuerte elevación de los niveles de dióxido de carbono y de las temperaturas globales, y se cree que acabó con alrededor del 90% de todas las especies del planeta.


Para estudiar cómo afectó este episodio apocalíptico a los ecosistemas de agua dulce, los investigadores analizaron los registros fósiles, sedimentarios y químicos de las rocas de la cuenca de Sidney (Australia). Al hacerlo, detectaron un aumento masivo de algas microscópicas y cianobacterias justo después del evento de extinción, con floraciones recurrentes que duraron unos 100.000 años.


En circunstancias normales, estos microbios ayudan a los ecosistemas acuáticos a prosperar oxigenando el agua. Sin embargo, cuando las floraciones se descontrolan tienen el efecto contrario, agotando el oxígeno y liberando toxinas que hacen el entorno inhóspito para el resto de formas de vida.


Según los autores del estudio, la conversión de las masas de agua dulce en lodo nocivo impidió que los ecosistemas se recuperaran durante unos 3 millones de años después del EPE.

Los lagos del mundo pierden oxígeno rápidamente con el calentamiento del planeta - aquí

Explican además que esta devastadora floración se desencadenó por una tormenta perfecta de emisiones aceleradas de gases de efecto invernadero y temperaturas globales más elevadas como resultado de la actividad volcánica, combinada con una afluencia de nutrientes a las masas de agua dulce. Este tercer ingrediente se produjo cuando los incendios forestales y las sequías provocaron una deforestación masiva que hizo que los compuestos del suelo se filtraran a los cursos de agua.


Además, los autores descubrieron que este fenómeno no era ni mucho menos excepcional, sino que se produjo durante todas las extinciones masivas, aparte de la famosa extinción del final del Cretácico que acabó con los dinosaurios. Hace 66 millones de años, este acontecimiento provocado por un asteroide no generó un aumento suficiente de los gases de efecto invernadero como para provocar una gran floración de algas.


Sin embargo, la autora del estudio, Tracy Frank, afirma que el cambio climático antropogénico moderno tiene el potencial de recrear las condiciones necesarias para una floración de este tipo y, por tanto, podría desencadenar una gran catástrofe ecológica.


"Estamos viendo cada vez más floraciones de algas tóxicas en lagos y en entornos marinos poco profundos que están relacionados con el aumento de la temperatura y los cambios en las comunidades vegetales, lo que conlleva un aumento de las aportaciones de nutrientes a los entornos de agua dulce", afirma Frank. "Así que hay muchos paralelismos con la actualidad. El vulcanismo fue una fuente de CO2 en el pasado, pero sabemos que la tasa de entrada de CO2 que se observaba entonces era similar a la tasa de aumento de CO2 que estamos viendo hoy en día debido a los efectos antropogénicos."


Los investigadores calculan que la temperatura óptima del agua para el crecimiento de estas algas nocivas se sitúa entre los 20 y los 32°C (68-89,6°F). Preocupantemente, los modelos actuales de cambio climático predicen que las temperaturas superficiales del aire en el verano de latitudes medias caerán en este rango a finales de este siglo. A esta ecuación hay que añadir un notable aumento de los incendios forestales, que puede alimentar estas floraciones al permitir que los nutrientes del suelo se filtren a los ríos y lagos.


Los autores del estudio afirman que "nuestros hallazgos del registro geológico profundo subrayan estas advertencias y ofrecen una predicción inquietante de las consecuencias a largo plazo del calentamiento y la deforestación continuados".



Síntesis del artículo de Nature:

Las floraciones microbianas letales retrasaron la recuperación de los ecosistemas de agua dulce tras la extinción del final del Pérmico

Chris Mays, Stephen McLoughlin, Tracy D. Frank, Christopher R. Fielding, Sam M. Slater y Vivi Vajda

Nature Communications volumen 12, número de artículo: 5511 (2021) Citar este artículo


Resumen

Las floraciones de algas y bacterias nocivas relacionadas con la deforestación, la pérdida de suelo y el calentamiento global son cada vez más frecuentes en lagos y ríos. Demostramos que los cambios climáticos y la deforestación pueden impulsar floraciones microbianas recurrentes, inhibiendo la recuperación de los ecosistemas de agua dulce durante cientos de milenios. A partir de las sucesiones estratigráficas de la cuenca de Sidney (Australia), nuestros datos fósiles, sedimentarios y geoquímicos revelan eventos de florecimiento tras el colapso del ecosistema forestal durante la extinción masiva más grave de la historia de la Tierra, el evento del final del Pérmico (EPE; c. 252,2 Ma). Las comunidades microbianas proliferaron en masas de agua dulce y salobre de las tierras bajas, con concentraciones de algas típicas de las floraciones modernas. Éstas se iniciaron antes de cualquier rastro de vegetación de recuperación post-extinción, pero se repitieron episódicamente durante >100 kyrs. Durante los siguientes 3 milenios, las algas y las bacterias prosperaron en lagos y ríos de corta duración, poco oxigenados y probablemente tóxicos. Las comparaciones con los registros globales en tiempo profundo indican que las floraciones microbianas son factores de estrés ecológico persistentes en agua dulce durante los eventos de extinción impulsados por el calentamiento.

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