Pantallas e inteligencia, una relación compleja
- Homo consciens
- 31 oct 2019
- 7 min de lectura
Actualizado: 6 sept 2023

El interƩs suscitado por el libro de Michel Desmurget, "La Fabrica du idiotas digitales", es una oportunidad para profundizar en algunas cuestiones.
Fuente: Le Monde. Por Mathilde DamgƩ - Octubre 2019
"La multiplicación de pantallas lleva a una descerebración a gran escala. "Esto es lo que dijo el investigador en neurociencias Michel Desmurget en una entrevista con Le Monde, que fue ampliamente leĆda y comentada en nuestro sitio. Con motivo de la publicación de su Ćŗltimo libro "La Fabrica de Idiotas Digitales" - Los peligros de las pantallas para nuestros hijos- este investigador tambiĆ©n ha advertido en muchos otros medios sobre los riesgos de la exposición de los niƱos a las pantallas.
En una entrevista con el grupo L'Est républicain, se mostró preocupado por "la primera generación cuyo coeficiente intelectual serÔ inferior al anterior". En RMC, explicó que "cuantas mÔs pantallas miren los niños, mÔs disminuye el coeficiente intelectual".
Esto ha corrido como reguero de pólvora y alarma entre los padres, maestros y generaciones expuestas a las pantallas, lo que plantea muchas preguntas. Trataremos de hacer luz en un campo donde hay muchos estudios pero donde la ciencia tiene dificultades para ponerse de acuerdo.
1. ¿EstÔn disminuyendo las capacidades cognitivas?
Este es el punto de partida para algunas investigaciones sobre nuestros cambios ambientales (educación, nutrición, contaminación difusa, pantallas, etc.): se estarĆa observando una disminución de las capacidades cognitivas de las Ćŗltimas generaciones, mĆ”s precisamente desde mediados de los aƱos noventa. "Desde el aƱo 2000, esta es la primera vez que el Coeficiente Intelectual -CI- ha comenzado a caer", dice Michel Desmurget. Pero, ĀæestĆ” establecido este punto de partida?
Durante mucho tiempo, en los paĆses industrializados, se creyó que el coeficiente intelectual medio sólo aumentarĆa, con mejoras en la escolaridad, los logros educativos, las condiciones de salud... El aumento constante en el resultado medio de las pruebas de coeficiente intelectual incluso tuvo un nombre: el efecto Flynn, en referencia al investigador neozelandĆ©s James Flynn que hizo este cĆ”lculo.
Este efecto se invirtió en los aƱos noventa, segĆŗn varios estudios de referencia realizados en Finlandia y Noruega. En Francia, un estudio muestra una disminución de 3,8 puntos entre 1999 y 2009, pero metodológicamente no es muy robusto porque se basa en una muestra de 79 personas, que es demasiado pequeƱa. Por el contrario, Noruega y Finlandia son los dos Ćŗnicos paĆses con datos sólidos sobre las capacidades cognitivas de sus poblaciones, gracias a las evaluaciones realizadas entre los jóvenes llamados al servicio militar.
En Noruega, el coeficiente intelectual medio de los reclutas aumentó constantemente entre los años ochenta y noventa (las pruebas son realizadas por cohortes nacidas entre 1962 y 1975), de 99,5 a 102,3; luego, por el contrario, la puntuación disminuyó de año en año a 99,7 en la década de 2000 (cohorte nacida en 1991). En Finlandia, la misma evolución, revelada por otro método, el peruskoe (prueba bÔsica), creado por el ejército, que muestra un aumento en el rendimiento de los jóvenes soldados durante diez años, y luego una disminución en los diez años siguientes (en 1988, la puntuación media fue de 22,27 puntos; en 1997, fue de 23,92; en 2009, cayó a 22,52).
Sin embargo, estos resultados no se confirman a nivel mundial: hay seƱales de una disminución del Coeficiente Intelectual en los paĆses occidentales desarrollados, pero no se puede generalizar a todos los paĆses ni descartar que se haya llegado a una meseta.
EL CONTEXTO
Coeficiente Intelectual -CI-, una medida incompleta de las capacidades cognitivas
Desarrollado a principios de siglo, el CI fue originalmente un concepto creado para proteger a los niños en dificultades. Los resultados de las pruebas de un niño se comparan con los resultados medios de su grupo de edad y, por esta razón, hablamos de un cociente, luego relacionamos esta medida con su edad real y la multiplicamos por 100.
ĀæPodemos medir las capacidades cognitivas con un solo nĆŗmero? Se han hecho crĆticas a esta medida. AsĆ, resumió Jacques Lautrey, del laboratorio de cognición y desarrollo de la Universidad RenĆ©-Descartes, el CI "mantiene una concepción de la inteligencia totalmente desfasada desde el punto de vista cientĆfico". Al describir la inteligencia multidimensional, la comunidad cientĆfica acuerda en que el coeficiente intelectual es una medida relevante pero incompleta.
"Dado que la principal caracterĆstica actual del medio ambiente actual es que estĆ” en constante cambio, Āæno deberĆamos considerar (...) que nos estamos volviendo bastante inteligentes, como si el medio ambiente estuviera ordenando los aspectos de la inteligencia que le son Ćŗtiles? "preguntan los investigadores Serge LarivĆ©e, Carole SĆ©nĆ©chal y Pierre Audy. Por ejemplo, a la pregunta "que los perros y los conejos tienen en comĆŗn", los ciudadanos de principios del siglo XX habrĆan dado una respuesta concreta ("los perros son usados para atrapar conejos"), mientras que la respuesta actual para obtener el mĆ”ximo de puntos es un razonamiento abstracto: "ambos son mamĆferos".
Otro desafĆo es que los datos utilizados se basan en las capacidades cognitivas de los adultos de hoy. Sin embargo, las preocupaciones se centran principalmente en las generaciones futuras, cuyas consecuencias, por definición, aĆŗn no conocemos. Por lo tanto, es imposible tener una certeza absoluta sobre la evolución de las capacidades cognitivas. Pero aĆŗn es posible preguntarse quĆ© podrĆa afectar el CI.
2. ĀæCuĆ”les son los posibles factores explicativos que podrĆan estar afectando al Coeficiente Intelectual?
Entre los investigadores que intentan explicar una disminución en la inteligencia humana, la controversia es aguda y altamente sensible. Algunos prefieren las explicaciones biológicas: argumentan que existe el llamado efecto "disgĆ©nico", que hace que las familias menos inteligentes procreen mĆ”s y bajen el nivel. Algunos de estos investigadores seƱalan los efectos de la inmigración: segĆŗn un artĆculo que resume la literatura existente y otro que analiza datos de trece paĆses, los migrantes y sus hijos, que en promedio tienen menos educación, reducirĆan el desempeƱo promedio. Pero este enfoque es muy controvertido debido a la instrumentalización que se puede hacer de tales resultados.
El estudio noruego, que compara el rendimiento entre hermanos, contradice estas explicaciones. "Esta vez, cualquier diferencia [entre una generación y otra] refleja un efecto estrictamente medioambiental, ya que los padres son idénticos", explica James Flynn, investigador del concepto estudiado en esta investigación.
Durante la fase de aumento del coeficiente intelectual medio de los noruegos evaluados, el Ćndice "intrafamiliar" aumentó en 0,18 puntos por aƱo (para un aumento de 0,20 para el total). Por el contrario, a partir de la generación de 1975, la inversión del efecto Flynn en toda la cohorte (disminución de 0,33 puntos) quedarĆa ilustrada por una disminución de 0,34 puntos por aƱo dentro de las familias. Los resultados de los hermanos evolucionan consistentemente con los de toda la cohorte. Por lo tanto, podemos descartar la hipótesis de un cambio vinculado a la persona (genĆ©tica) o a la familia (educación) y pensar que las causas de estos cambios son mĆ”s ambientales.
AsĆ, algunos metales pesados (plomo, mercurio, etc.) o disruptores endocrinos (pesticidas, retardadores de llama, etc.) podrĆan alterar la formación del cerebro, segĆŗn algunos investigadores. Por ejemplo, varias cohortes madre-hijo han sido monitoreadas en aƱos recientes y reportan que los niƱos mĆ”s expuestos en el Ćŗtero a pesticidas organofosforados, retardantes de llama (tales como PBDE o PCB), tienen un CI mĆ”s bajo que los menos expuestos, siendo todas las demĆ”s cosas iguales.
Pero estos factores "ambientales" también incluyen cambios en el estilo de vida y, en particular, la exposición masiva a las pantallas: televisores, ordenadores, teléfonos...
Pero entre estos factores "medioambientales", en el sentido mĆ”s amplio, se encuentran tambiĆ©n los cambios en el estilo de vida y, en particular, la exposición masiva a las pantallas: televisores, ordenadores, telĆ©fonos.... Para Michel Desmurget, esta es incluso la causa principal. ĀæEs el tiempo que se pasa frente a las pantallas lo que reduce las capacidades cognitivas? ĀæLos niƱos con capacidades cognitivas mĆ”s limitadas se sienten mĆ”s atraĆdos por las pantallas que los demĆ”s? ĀæExisten otros factores no medidos?
Un estudio reciente intentó desentraƱar la correlación y la causalidad utilizando un sistema de anĆ”lisis estadĆstico que incluĆa efectos aleatorios; cinco investigadores canadienses analizaron los datos de una cohorte de 2,441 niƱos y mostraron una relación real, pero tenue, entre la exposición a la pantalla y el desarrollo cognitivo: Por lo tanto, una hora extra frente a las pantallas por dĆa en promedio alrededor de los 2 aƱos de edad causarĆa una caĆda de 0.08 puntos en la prueba de American Developmental Screener a la edad de 3 aƱos; una hora extra por dĆa a la edad de 3 aƱos causarĆa una caĆda de 0.06 puntos a la edad de 5 aƱos.
"Lo que es seguro es que las pantallas son un factor de riesgo porque generan una vida mĆ”s sedentaria; de lo demĆ”s, no sabemos demasiado.... En epidemiologĆa, se necesita mucho tiempo y esfuerzo para probar la realidad de un factor de efecto potencialmente bajo. Sin embargo, no nos encontramos en una situación en la que podamos concluir.... sobre todo porque las pruebas estandarizadas no evolucionan mientras las cohortes evolucionan", dice el profesor Bruno Falissard, Director del Centre de Recherche en EpidĆ©miologie et SantĆ© des Populations en Inserm.
3. ĀæLas culpables son las pantallas o el uso que le damos?
Michel Desmurget, contactado por Les DĆ©codeurs, desea precisar que no se trata de las pantallas en sĆ mismas, sino de su utilización: "Hay que decir que el uso recreativo que los jóvenes hacen de ellas hoy en dĆa es debilitante. La cuestión no es eliminarlas -profesionalmente yo mismo los utilizo ampliamente- sino limitar drĆ”sticamente los consumos debilitantes", explica.
"El aburrimiento puede ser fértil, pero no la falta de estimulación" - Profesor Falissard
Este es un punto en el que estĆ” de acuerdo con el Profesor Falissard, quien teme que lo que revelan las pantallas es, sobre todo, las desigualdades preexistentes entre niƱos de diferentes orĆgenes socioculturales. "La interacción es esencial para el desarrollo infantil", dice el psiquiatra y bioestadĆstico infantil. La tableta, el celular, no debe ser una solución para que los padres puedan relajarse sin tener que cuidar a sus hijos. El aburrimiento puede ser fĆ©rtil, pero no la falta de estimulación. Ā»
"Los jóvenes de entornos socioeconómicos desfavorecidos suelen tener una menor estimulación de la curiosidad y apoyo por parte de sus padres, y su uso de herramientas digitales se ve afectado", seƱala tambiĆ©n el informe de tres Academias de ciencias francesas: la de Medicina, la de Ciencia y la de TecnologĆa. De ahĆ la necesidad, a la hora de hacer recomendaciones sobre la exposición a la pantalla, de distinguir entre actividades (programas diseƱados o no para niƱos, educativos o recreativos, etc.), tiempo y contexto (niƱos solos o acompaƱados).
SĆ©verine Erhel, profesora de psicologĆa cognitiva y ergonomĆa en la Universidad de Rennes-II, recomienda tambiĆ©n "formar a padres y profesores en tecnologĆa digital para que estĆ©n atentos a la forma en que los gigantes tecnológicos capturan y usan nuestros datos, y a los mecanismos para captar la atención.... La idea es transmitir a los niƱos una verdadera cultura digital". "Una idea apoyada por el Centre for Media and Information Education (Clemi), que ha publicado una guĆa en este sentido: ninguna pantalla antes de los 3 aƱos, limitada y acompaƱada a partir de esa edad. Una recomendación, que de ahora en mĆ”s, estarĆ” en el registro de salud del niƱo.
