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Clima: verano extremo, emergencia absoluta


Osos pardos fotografiados pidiendo comida en las carreteras de Yakutia (Siberia)

EDITORIAL de Le Monde - 9 de agosto

La primera parte del sexto informe de evaluación de los expertos del IPCC se hace eco de la serie de acontecimientos climáticos que soporta la población. Todo esto demuestra que es hora de tomar medidas más decisivas.


Editorial en "Le Monde". La constatación no es nueva, pero nunca ha sido tan implacable: el calentamiento global, que está provocando la subida del nivel del mar, el deshielo de los glaciares y la multiplicación de los fenómenos extremos, se está agravando a un ritmo y a una escala que no se veía desde hace miles de años y está afectando a todas las regiones del mundo.


Publicada el lunes 9 de agosto, la primera parte del sexto informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) representa el último estado de los conocimientos sobre la base física del cambio climático. Sus conclusiones consensuadas, elaboradas por 234 científicos de 66 países, tienen un peso político mundial, ya que fueron negociadas por los representantes de los 195 Estados miembros de este organismo, que forma parte de las Naciones Unidas.


Ya es demasiado tarde para las temperaturas del mar, el deshielo de los glaciares o la subida del nivel del mar: estas perturbaciones continuarán durante siglos. Por primera vez, el IPCC ha demostrado que, en la última década, las actividades humanas, y en particular la quema de combustibles fósiles para el transporte, la producción de electricidad, la agricultura y la industria, son totalmente responsables del calentamiento global. Además de su diagnóstico, los expertos estiman que el umbral de 1,5°C de calentamiento respecto a la era preindustrial, que permitiría limitar los peores efectos de la crisis, se alcanzará en los próximos veinte años, es decir, antes de lo que habían previsto en 2018.


Sin embargo, a medida que se acerca la apertura de la 26ª conferencia de la ONU sobre el clima (COP26), que se celebrará el 1 de noviembre en Glasgow (Escocia), los compromisos asumidos por la mitad de los Estados firmantes del Acuerdo de París siguen siendo insuficientes para cumplir el objetivo central del tratado internacional que firmaron en 2015: limitar el calentamiento global a un nivel "muy inferior" a 2 °C, y si es posible a 1,5 °C. Las nuevas conclusiones del IPCC recuerdan con crudeza la urgencia absoluta de que todos los Estados del mundo descarbonicen sus economías abandonando los combustibles fósiles.


La nueva advertencia de los expertos se hace eco de la serie de fenómenos meteorológicos extremos sufridos por la población, incluso en los países desarrollados. Inundaciones mortales en Alemania y Bélgica, cúpulas de calor en Canadá y Estados Unidos, incendios en Grecia y Turquía: el calentamiento global es claramente responsable de la repetición cada vez más frecuente de estas tragedias.


La opinión pública es cada vez más consciente de la necesidad urgente de actuar para evitar nuevas catástrofes. Los planes de recuperación post-Covid lanzados por muchos países deberían ser un potente acelerador. Sin embargo, menos del 20% de ellos son "verdes", según la ONU. En Francia, el Consejo de Estado ha dado al gobierno nueve meses para cambiar su política y cumplir sus objetivos de reducción de emisiones para 2030.


El debate sobre las decisiones urgentes y drásticas que hay que tomar para luchar contra el cambio climático debe situarse en el centro de las elecciones presidenciales francesas. Más allá de las advertencias del IPCC y del cielo, es hora de pasar más decididamente a la acción, tanto tranquilizando a la población mediante el apoyo sistemático a la inevitable reconversión profesional, como detallando las perspectivas positivas de una transformación global en la que está en juego nada menos que la salvación de la humanidad.


Le Monde

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