• Homo consciens

El duelo podría ofrecer un camino para salir de un sistema económico destructivo




Fuente: The Guardian - Octubre 2014 - Jo Confino

Más datos científicos e iniciativas superficiales de cambio de comportamiento no ayudarán, la gente necesita estar comprometida a un nivel emocional, psicológico y espiritual profundo


¿Por qué no estamos en el suelo doblados de dolor por nuestra capacidad de genocidio a escala industrial de las especies del mundo?


¿Es posible mantener todo el dolor del mundo y no ser aplastado por él?


Hago esta pregunta porque nuestra incapacidad para hacer frente al dolor colectivo e individual generado como resultado de nuestro destructivo sistema económico nos impide alcanzar las soluciones que pueden ayudarnos a encontrar otra dirección.


Nuestra decisión de valorar por encima de todo el confort, la conveniencia y una visión superficial de la felicidad, ha llevado a sentimientos de disociación y entumecimiento y como resultado enterramos nuestro dolor en lo profundo de nuestro subconsciente.


La consecuencia no es sólo una compulsión a consumir aún más en un intento de ocultar nuestra culpa, sino también una proyección de nuestro dolor oculto en el mundo que nos rodea y en el nivel más profundo, la propia Tierra.


Basta con tomar las recientes noticias del WWF y la Sociedad Zoológica de Londres de que hemos diezmado la mitad de todas las criaturas de la tierra, los ríos y los mares en los últimos 40 años.


Leemos esto y tal vez sacudimos nuestras cabezas con consternación, y luego consumimos la siguiente noticia. La pregunta que todos deberíamos hacernos es por qué no estamos en el suelo doblados de dolor por nuestra capacidad de genocidio a escala industrial de las especies del mundo.


Lo mismo ocurre con la sangre y las lágrimas humanas que han fluido en continentes como África durante cientos de años como resultado de nuestro sistema de explotación económica y cultural.


Es hora de dejar de buscar las razones por las que no actuamos ante los peligros inminentes del cambio climático y otros desafíos de la sostenibilidad.


La respuesta es obvia. No necesitamos más datos científicos o iniciativas superficiales de cambio de comportamiento, sino involucrar a los individuos a un nivel emocional, psicológico y espiritual profundo.


Como señaló el mitólogo Joseph Campbell: "No es la sociedad la que debe guiar y salvar al héroe creativo, sino precisamente lo contrario. Y así cada uno de nosotros lleva el calvario supremo - lleva la cruz del redentor - no en los momentos brillantes de las grandes victorias de su tribu, sino en los silencios de su desesperación personal". En particular, debemos lamentar la destrucción que hemos causado para tener la oportunidad de curarnos.


Acabo de experimentarlo participando en una conmovedora ceremonia de duelo llevada a cabo por indígenas de África, América del Norte, América Latina y Australia como parte de una conferencia en Findhorn, Escocia, destinada a crear una narración sobre cómo hacer la transición a una nueva economía basada en la justicia social y ecológica.


El objetivo de recordar la violación, el saqueo y la profanación de comunidades, así como la destrucción de ecosistemas y de la biodiversidad, no es quedarse atascado en la ira y la desesperanza, sino trascenderlas mediante el poder de la compasión y el perdón.


Patricia McCabe, de la Nación Dineh de Nuevo México y Arizona, que ayudó a dirigir la ceremonia, dice que la comisión de la verdad y la reconciliación en Sudáfrica establecida tras el apartheid, y el proceso de justicia y reconciliación en Rwanda después del genocidio, sirven como prueba de que expresar el dolor puede conducir a un nuevo comienzo.


Dice: "La humanidad ha desarrollado una capacidad muy profunda para introducir en nuestro subconsciente información devastadora sobre los efectos de nuestras acciones y esto es un peligro. Nos estamos adormeciendo ante la vida que se apaga.


"Expresar el dolor siempre ha sido una experiencia catártica y un mecanismo de reequilibrio, y creo que es parte de la construcción de los cimientos de cualquier nueva historia que queramos contar".


McCabe cree que las técnicas utilizadas para ayudar a las personas a recuperarse de las conmociones deberían utilizarse más ampliamente dentro de las comunidades. Mientras que los pueblos indígenas todavía sufren terriblemente los impactos de la explotación pasada, McCabe dice que pueden ayudar al mundo porque todavía mantienen una profunda y estrecha conexión con la tierra y porque entienden el poder de la ceremonia para crear la transformación.


"Muchos pueblos indígenas tienen un pacto con la madre Tierra que dice que nos aferraremos a los principios de una vida próspera, y que un día el mundo volverá atrás y vendrá a nosotros de nuevo", dice. "Para estar preparados para eso, también debemos pasar por nuestro dolor para poder realmente volver a alinear nuestra mente, cuerpo y espíritu".


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