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Las partículas de plástico pasan de las madres a los fetos, según un estudio con ratas

Fuente: The Guardian - Autor: Damian Carrington - 18 de Marzo de 2021.


Se han encontrado nanopartículas en el cerebro y el corazón de los fetos, pero aún se desconoce su impacto en la salud humana



Un estudio demuestra que las diminutas partículas de plástico presentes en los pulmones de las ratas embarazadas pasan rápidamente al corazón, el cerebro y otros órganos de sus fetos. Es el primer estudio realizado en un mamífero vivo que demuestra que la placenta no bloquea dichas partículas.


Los experimentos también mostraron que los fetos de rata expuestos a las partículas ganan menos paso al final de la gestación. La investigación sigue a la revelación en diciembre de la presencia de pequeñas partículas de plástico en las placentas humanas, que los científicos describieron como "un asunto de gran preocupación". Investigaciones anteriores realizadas en laboratorio con placentas humanas donadas por las madres después del parto también han demostrado que las perlas de poliestireno pueden atravesar la barrera placentaria.


La contaminación por microplásticos ha llegado a todos los rincones del planeta, desde la cima del Monte Everest hasta los océanos más profundos, y ya se sabe que las personas consumen las diminutas partículas a través de los alimentos y el agua, y el aire que respiran.


Todavía se desconoce el impacto de las partículas de plástico en el organismo. Pero los científicos afirman que es urgente evaluar el problema, sobre todo en el caso de los fetos y los bebés en desarrollo, ya que los plásticos pueden contener sustancias químicas que podrían causar daños a largo plazo.


La profesora Phoebe Stapleton, de la Universidad de Rutgers, que dirigió la investigación con ratas, dijo: "Encontramos las nanopartículas de plástico en todas partes: en los tejidos maternos, en la placenta y en los tejidos fetales. Las encontramos en el corazón, el cerebro, los pulmones, el hígado y el riñón del feto".


Dunzhu Li, del Trinity College de Dublín (TCD), en Irlanda, y que no forma parte del equipo del estudio, dijo: "Este estudio es muy importante porque demuestra el potencial de transferencia [de partículas de plástico] en la gestación de los mamíferos; quizá también se produzca desde el principio de la vida humana". Las partículas se encontraron en casi todo el feto y también pueden atravesar la barrera hematoencefálica: es muy impactante".


El profesor John Boland, también de la TCD, dijo: "Sin embargo, es importante no sobreinterpretar estos resultados. Las nanopartículas utilizadas tienen una forma casi esférica, mientras que los microplásticos reales son objetos irregulares en forma de escamas. La forma es importante, ya que dicta cómo interactúan las partículas con su entorno". En octubre, Li, Boland y sus colegas demostraron que los bebés alimentados con leche de fórmula en botellas de plástico ingieren millones de partículas al día.


El estudio con ratas se publicó en la revista Particle and Fibre Toxicology y consistió en colocar nanopartículas en la tráquea de los animales. Stapleton dijo que el número de partículas utilizadas se estimó en el equivalente al 60% del número al que estaría expuesta una madre humana en un día, aunque la opinión de Li fue que esta estimación era demasiado alta.


Las perlas de 20 nanómetros utilizadas estaban hechas de poliestireno, que es uno de los cinco principales plásticos que se encuentran en el medio ambiente, dijo Stapleton. Se marcaron con una sustancia química fluorescente para poder identificarlas. Otro experimento demostró que las nanopartículas atravesaban la placenta unos 90 minutos después de la exposición de las madres.


Veinticuatro horas después de la exposición, el peso de los fetos era de media un 7% inferior al de los animales de control, y el peso de la placenta era un 8% inferior. La pérdida de peso también se observó en otros experimentos con partículas de dióxido de titanio. Las ratas fueron expuestas a las nanopartículas de plástico el día 19 de la gestación, dos días antes del momento habitual del parto y cuando el feto gana más peso.


"Nuestra teoría es que algo en la vasculatura materna cambia, por lo que se reduce el flujo sanguíneo, lo que a su vez conduce a una reducción del suministro de nutrientes y oxígeno", dijo Stapleton.


La experta afirma que es necesario seguir investigando: "Este estudio responde a algunas preguntas y abre otras. Ahora sabemos que las partículas son capaces de cruzar al compartimento fetal, pero no sabemos si se alojan allí o si el cuerpo simplemente las amuralla, por lo que no hay toxicidad adicional".


Stapleton dijo que las nanopartículas utilizadas en su investigación eran un millón de veces más pequeñas que los microplásticos que se encuentran en las placentas humanas y, por lo tanto, actualmente son mucho más difíciles de identificar en los estudios en humanos. "Pero sabemos que las nanopartículas tienen mayor toxicidad que las micropartículas del mismo producto químico, ya que las partículas más pequeñas penetran más profundamente en los pulmones".


El siguiente paso de los investigadores es colocar a las ratas en una "cámara de inhalación", donde las partículas pueden ser respiradas, en lugar de ser colocadas en la tráquea. Esto también permite evaluar la exposición crónica, en la que se administran dosis más bajas durante periodos más largos, en lugar de una dosis grande.


Investigaciones anteriores en ratas han demostrado que las nanopartículas de plata y carbono pasan de la madre al feto y perjudican la salud. En los seres humanos, las nanopartículas de oro inhaladas se encontraron en la sangre y la orina de los voluntarios y seguían presentes después de tres meses.




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