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Los árboles como solución para el cambio climático



En base a Scientific American - Por Gabriel Popkin - y Climaterra - Sep. 2020

Nuevos estudios investigan formas de luchar contra el cambio climático, pero la solución no es tan sencilla



Debido a que los árboles pueden secuestrar el carbono de la atmósfera y encerrarlo en la madera y el suelo, los gobiernos y las empresas están adoptando medidas para luchar contra el cambio climático utilizando los árboles.


Las naciones han prometido plantar o restaurar los bosques en una zona, cuya superficie combinada sería más grande que la India. Una iniciativa respaldada por las empresas ha obtenido promesas de conservar o restaurar 855 millones de árboles para 2030. Incluso el Presidente Donald Trump, un ardiente escéptico del cambio climático, respaldó una iniciativa de plantación de un billón de árboles en el Foro Económico Mundial en enero; en febrero se presentó un proyecto de ley complementario en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.


Los científicos están de acuerdo en que los nuevos árboles y bosques pueden, en teoría, ayudar al planeta. Pero muchos han advertido que el entusiasmo y el dinero que fluye hacia las soluciones climáticas basadas en los bosques no son una solución sencilla y van más allá de lo que nos dice la ciencia.


Dos artículos publicados esta semana tratan de poner esos esfuerzos sobre una base más firme analizando dos tipos de intervenciones. Cada estrategia es prometedora, según sugieren los estudios, pero también tienen sus peligros.


Primer Estudio: Cartografía del potencial de acumulación de carbono de la regeneración de los bosques naturales mundiales

Este estudio cuantifica cuánto carbono podría ser absorbido a nivel mundial al permitir que los bosques talados para la agricultura u otros fines vuelvan a crecer.


Para obtener una perspectiva mundial sobre el potencial de los bosques de segundo crecimiento, un equipo internacional dirigido por la ecologista Susan Cook-Patton de la Nature Conservancy (TNC) reunió datos de más de 13.000 sitios previamente deforestados en los que los investigadores habían acumulado datos de las tasas de rebrote de árboles jóvenes. El equipo luego entrenó un algoritmo de aprendizaje automático sobre esos datos y docenas de variables, como el clima y el tipo de suelo, para predecir y trazar un mapa de la rapidez con que los árboles podrían crecer en otros sitios desforestados donde no tenía datos.


En 2017, un equipo dirigido por TNC había calculado que unos 678 millones de hectáreas, un área casi del tamaño de Australia, podría soportar bosques de segundo crecimiento. (El total excluye las tierras donde los árboles podrían no ser deseables, como las tierras de cultivo y los pastizales de valor ecológico). Los nuevos bosques que crecen en toda esa zona podrían absorber una cuarta parte de las emisiones de combustibles fósiles del mundo en los próximos 30 años, informan hoy Cook-Patton y sus colegas en Nature. Esa tasa de absorción es un 32% más alta que una estimación previa, basada en datos más gruesos, producida por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Pero la reducción total de carbono es un 11% menor que la estimación para 2017.


¿Puede el bosque regenerarse naturalmente, o podemos hacer algo para ayudar?

El estudio destaca "lo que la naturaleza puede hacer por sí misma", dice Cook-Patton. Aunque reforestar toda la zona en que pudiera hacerse no es realista, dice, los planificadores de la reforestación pueden utilizar los resultados de su equipo para estimar cuánto carbono se puede esperar.


El estudio representa "un gran adelando" en precisión comparado con estudios anteriores, dice el geógrafo Matthew Fagan de la Universidad de Maryland, quien no participó en el trabajo.


Pero, Fagan añade, "El recrecimiento natural no va a salvar el planeta". Los bosques jóvenes son más fáciles de talar o quemar que los viejos, advierte Fagan, lo que los convierte en objetivos frecuentes para los agricultores y ganaderos. Los bosques de segundo crecimiento en el Amazonas suelen durar sólo de 5 a 8 años, según los estudios, aunque los árboles en las laderas o cerca de los arroyos suelen sobrevivir más tiempo. Incluso en Costa Rica, país conocido por ser un campeón de la reforestación que ha duplicado su cubierta forestal en los últimos decenios, la mitad de los bosques que vuelven a crecer caen en un plazo de 20 años.


En muchos lugares, el pastoreo de ganado o el cultivo de plantas es simplemente más rentable que permitir que los árboles vuelvan a crecer, señala Pedro Brancalion, un experto forestal de la Universidad de São Paulo en Piracicaba (Brasil). Se necesitan políticas que promuevan la reforestación y mejores mercados tanto para el carbono como para los productos forestales, dice, para dar un impulso a los árboles. En este momento, "Nadie abandonará la ganadería o la agricultura por el cultivo de carbono".


Robin Chazdon, ecologista y coautor del estudio de la Universidad de Connecticut, insta a los conservacionistas a ayudar a los agricultores a cultivar tanto árboles como cosechas o ganado, un concepto que tiene un largo historial de éxito, señala. "Si se observa la historia de los pueblos indígenas, se encontrarán muchísimos ejemplos de cómo gestionaron y modificaron el bosque para sus propios usos", dice. "No hay que dejarlo completamente sin uso".


Segundo Estudio: La plantación de árboles tiene el potencial de aumentar la capacidad de secuestro de carbono de los bosques en los Estados Unidos

El otro calcula cuánto carbono podría ser secuestrado por los bosques de los Estados Unidos si estuvieran totalmente "abastecidos" con árboles recién plantados.

Algunos defensores promueven la expansión de la plantación de árboles en los bosques existentes. Para impulsar ese concepto, un equipo de investigadores del Servicio Forestal de los Estados Unidos (USFS) cuantificó cuántos árboles adicionales podrían albergar los bosques de los Estados Unidos. Basándose en un inventario federal, encontraron que más del 16% de los bosques de los Estados Unidos continentales están "infraexplotados", ya que poseen menos del 35% de los árboles que podrían sostener. La plena dotación de estos 33 millones de hectáreas de bosque permitiría en última instancia a los bosques de EE.UU. secuestrar alrededor del 18% de las emisiones nacionales de carbono cada año, frente al 15% actual, informó el equipo esta semana en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias. Pero para que eso suceda, los Estados Unidos tendrían que expandir "masivamente" sus esfuerzos anuales de plantación de árboles, de alrededor de 1.000 millones a 16.000 millones de árboles, dice el autor principal Grant Domke, un investigador forestal del USFS en St.


Plantar árboles podría tener sentido en algunos lugares, dice Cook-Patton. Pero advierte que agregar árboles en áreas propensas a incendios podría aumentar el riesgo de incendios. Y aunque la plantación de árboles a menudo es el tema principal, la regeneración natural más barata suele dar lugar a una mezcla más diversa de especies y proporciona un mayor rendimiento de carbono para el dólar. "Para cualquier sitio dado", dice, "siempre debemos preguntarnos primero: '¿Puede el bosque regenerarse naturalmente, o podemos hacer algo para ayudar?'"


Diversos estudios sobre el tema durante este último año han venido analizando el potencial de los bosques para ayudarnos a combatir el cambio climático, pero como siempre, la solución no es sencilla:


Para que se den los beneficios potenciales del aumento de la cubierta arbórea, es esencial que los proyectos de plantación de árboles incluyan el establecimiento de metas minuciosas, la participación de la comunidad, la planificación y la ejecución, y que la escala de tiempo para el mantenimiento y la vigilancia sea suficiente sino puede suceder que el desplazamiento de la agricultura de la tierra que se está reforestando a las zonas ocupadas por bosques nativos, lo que da lugar a una mayor deforestación.


Otro estudio encontró que el aumento de la captura de carbono a medida que el calentamiento global acelera el crecimiento de los bosques se vería anulado por muertes más precoces: dado que los árboles de rápido crecimiento tienden a morir más rápido, dicen los científicos.


Pero el más preocupante es un estudio de marzo de este año "Hemos descubierto que uno de los impactos más preocupantes del cambio climático ya ha comenzado", dijo Simon Lewis, profesor de la escuela de geografía de la Universidad de Leeds, uno de los autores principales de la investigación. "Esto está décadas por delante incluso de los modelos climáticos más pesimistas". Durante las últimas tres décadas, la cantidad de carbono absorbido por los bosques tropicales intactos del mundo ha disminuido, según el estudio de casi 100 instituciones científicas. Ahora están absorbiendo un tercio menos de carbono que en el decenio de 1990, debido a los efectos del aumento de las temperaturas, las sequías y la deforestación. Es probable que esa tendencia descendente continúe, ya que los bosques están cada vez más amenazados por el cambio climático y la explotación. El bosque tropical típico puede convertirse en una fuente de emisión de carbono para el decenio de 2060, según Lewis.


Como puede verse, las soluciones no son sencillas, urge ir a lo más básico: detener las emisiones de CO2, que una vez liberadas, permanecen por décadas en la atmósfera. Lamentablemente tendremos que seguir intentando ver de que forma ayudamos a la Tierra a librarse del carbono que ya emitimos y continuamos haciéndolo, y si bien con muchos problemas, los árboles y otras soluciones naturales son las más factibles hasta el momento. Con todas las promesas, la tecnología no ha encontrado ninguna solución para detener el calentamiento global.


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