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Más microplásticos en las heces de los bebés que en las de los adultos



Fuente: The Guardian - Por Sofia Quaglia - 22 septiembre 2021

Los investigadores afirman que el comportamiento de los niños al morder y productos como los biberones pueden ser los culpables



Los microplásticos son partículas de plástico de un tamaño inferior a 5 mm que se han liberado en el medio ambiente por la rotura de objetos de plástico más grandes. Suponen una amenaza para el medio ambiente porque no se biodegradan fácilmente, y en investigaciones recientes se han encontrado en el polvo, los alimentos, la sal, la fruta, el agua embotellada y, en consecuencia, en las heces de animales y personas.


La exposición humana a los microplásticos es un posible problema de salud, pero se sabe poco sobre su alcance. En un pequeño estudio, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York descubrieron que los bebés tienen concentraciones de microplásticos en sus heces entre 10 y 20 veces superiores a las de los adultos, concretamente cuando se trata de microplásticos de PET (tereftalato de polietileno). Estos se utilizan principalmente en la producción de fibras textiles, botellas de agua y fundas de teléfonos móviles, por ejemplo.


"La exposición humana a los microplásticos es un problema de salud", afirma Kurunthachalam Kannan, profesor del departamento de pediatría de la Facultad de Medicina Grossman de la NYU y principal investigador del estudio. "Tenemos que hacer esfuerzos para reducir la exposición en los niños. Los productos infantiles deberían estar libres de plásticos". La investigación se publica en la revista Environmental Science and Technology Letters de la American Chemical Society.


Los bebés alimentados con biberón tragan millones de microplásticos al día - aquí


Se calcula que una persona media puede ingerir hasta 5 gramos de microplásticos a la semana. Algunos de los microplásticos pasan sin problemas por el sistema digestivo y se expulsan en las heces, otros se acumulan en los órganos corporales y, según investigaciones recientes, algunos trozos atraviesan las membranas celulares y entran en el torrente sanguíneo. Otros estudios han demostrado la transmisión generacional de microplásticos de las madres embarazadas a la placenta de sus bebés.


No se sabe mucho sobre cómo los microplásticos afectan y posiblemente dañan el cuerpo humano, pero algunas pruebas en animales de laboratorio han mostrado inflamación, desconexión celular y problemas metabólicos.


Mediante el análisis de las heces de seis bebés y 10 adultos, y de las primeras deposiciones de tres recién nacidos, a través de un método llamado espectrometría de masas, Kannan y su equipo estudiaron la exposición humana a dos microplásticos comunes: el PET y el policarbonato (PC). Todas las muestras contenían al menos un tipo de microplástico.


El nivel de microplásticos de PC era aproximadamente el mismo en adultos y niños, pero los niños tenían niveles de microplásticos de PET entre 10 y 20 veces superiores.


"Nos sorprendió encontrar niveles más elevados en los bebés que en los adultos, pero después tratamos de comprender las diversas fuentes de exposición en los bebés", dijo Kannan. "Descubrimos que el comportamiento de los lactantes al morder, como gatear sobre las alfombras y masticar los textiles, así como diversos productos utilizados para los niños, como mordedores, juguetes de plástico, biberones, utensilios como cucharas... pueden contribuir a dicha exposición".


Estos resultados coinciden con los de otros estudios, aunque escasos, que han analizado la contaminación por microplásticos en las heces humanas, dijo Scott Coffin, un científico investigador de la Junta Estatal de Control de Recursos Hídricos de California que no participó en la investigación. En todo caso, estos resultados sugieren que las estimaciones actuales de la exposición a los microplásticos son probablemente infrarrepresentativas, dijo Coffin, citando el estudio que considera la evaluación más rigurosa hasta la fecha, realizada por investigadores de la Universidad e Investigación de Wageningen.


"Un componente que no se tiene en cuenta en este estudio es la acumulación de microplásticos en los órganos tras la exposición", dijo Coffin. La excreción de todos los microplásticos ingeridos es poco probable en los seres humanos, dijo Coffin, por lo que los niveles globales podrían ser aún más altos. Esto, entre otros muchos detalles, está aún por dilucidarse en futuros estudios.


Por ejemplo, existe la posibilidad de contaminación durante el experimento cuando se trata de heces y microplásticos (contaminación por pañales, por ejemplo, o por el propio equipo científico). Además, el método analítico utilizado para calcular la masa de microplásticos en las heces es relativamente infrecuente, según Coffin, y, por lo que sabe, aún no se ha sometido a una validación sólida.


En general, la exposición a los microplásticos y los peligros que entrañan para el ser humano no se conocen bien, pero Coffin afirma que el estudio proporciona unos datos preliminares muy necesarios.

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