La era de la despoblación
- Homo consciens
- 28 oct 2024
- 16 Min. de lectura

Fuente: Foreign Affairs - Por Nicholas Eberstadt - Noviembre/Diciembre 2024
- 10 de octubre de 2024
Aunque pocos lo ven venir, los seres humanos estÔn a punto de entrar en una nueva era de la historia: «La era de la despoblación». Por primera vez desde la peste negra de los años 1300, la población planetaria disminuirÔ. Pero mientras que la última implosión fue causada por una enfermedad mortal transmitida por las pulgas, la que se avecina se deberÔ enteramente a las decisiones tomadas por las personas.
Con la caĆda en picado de las tasas de natalidad, cada vez mĆ”s sociedades se dirigen hacia una era de despoblación generalizada e indefinida, que acabarĆ” por abarcar todo el planeta. Lo que nos espera es un mundo formado por sociedades cada vez mĆ”s pequeƱas y envejecidas. La mortalidad neta -cuando una sociedad experimenta mĆ”s muertes que nacimientos- tambiĆ©n se convertirĆ” en la nueva norma. Impulsadas por un implacable colapso de la fertilidad, las estructuras familiares y los arreglos de vida hasta ahora imaginados sólo en las novelas de ciencia ficción se convertirĆ”n en rasgos comunes y anodinos de la vida cotidiana.

Cuadro: Datos de Nacimiento y fertilidad 2024.
Interesante comparar las tasas de fertilidad 2015, 2020, 2023 y 2024.
Los seres humanos no tienen memoria colectiva de despoblación. La última vez que disminuyó la población mundial fue hace unos 700 años, tras la peste bubónica que asoló gran parte de Eurasia. En los siete siglos siguientes, la población mundial aumentó casi 20 veces. En el último siglo, la población humana se ha cuadruplicado.
La última despoblación mundial fue revertida por el poder procreador una vez que la Peste Negra siguió su curso. Esta vez, la escasez de poder procreador es la causa de la disminución de la humanidad, algo inédito en la historia de la especie. Una fuerza revolucionaria impulsa la inminente despoblación: una reducción mundial del deseo de tener hijos.
Hasta ahora, los intentos de los gobiernos de incentivar la maternidad no han conseguido que las tasas de fertilidad vuelvan a los niveles de reemplazo. La futura polĆtica gubernamental, independientemente de su ambición, no evitarĆ” la despoblación. La disminución de la población mundial es casi inevitable. Las sociedades tendrĆ”n menos trabajadores, empresarios e innovadores, y mĆ”s personas dependientes de cuidados y asistencia. Sin embargo, los problemas que plantea esta dinĆ”mica no equivalen necesariamente a una catĆ”strofe. La despoblación no es una sentencia grave, sino mĆ”s bien un nuevo contexto difĆcil, en el que los paĆses aĆŗn pueden encontrar formas de prosperar. Los gobiernos deben preparar ahora a sus sociedades para afrontar los retos sociales y económicos de un mundo que envejece y se despobla.
En Estados Unidos y en otros paĆses, los pensadores y los responsables polĆticos no estĆ”n preparados para este nuevo orden demogrĆ”fico. La mayorĆa de la gente no puede comprender los cambios que se avecinan ni imaginar cómo la despoblación prolongada remodelarĆ” las sociedades, las economĆas y las polĆticas de poder. Pero no es demasiado tarde para que los lĆderes se enfrenten a la fuerza aparentemente imparable de la despoblación y ayuden a sus paĆses a triunfar en un mundo gris.
UNA VUELTA AL GLOBO
La fecundidad mundial ha caĆdo en picado desde la explosión demogrĆ”fica de los aƱos sesenta. Durante mĆ”s de dos generaciones, los niveles medios de maternidad en el mundo se han dirigido implacablemente a la baja, a medida que un paĆs tras otro se sumaba al descenso. SegĆŗn la División de Población de la ONU, la tasa global de fecundidad del planeta era en 2015 sólo la mitad de la de 1965. SegĆŗn los cĆ”lculos de la DPNU, todos los paĆses experimentaron un descenso de la natalidad durante ese periodo.
Y el descenso de la fecundidad no ha cesado. En la actualidad, la gran mayorĆa de la población mundial vive en paĆses con niveles de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo, pautas intrĆnsecamente incapaces de mantener la estabilidad demogrĆ”fica a largo plazo. (Como regla general, una tasa global de fecundidad de 2,1 nacimientos por mujer se aproxima al umbral de reemplazo en los paĆses prósperos con una elevada esperanza de vida, pero el nivel de reemplazo es algo mayor en los paĆses con una esperanza de vida mĆ”s baja o con desequilibrios marcados en la proporción de niƱos y niƱas).
En los Ćŗltimos aƱos, la caĆda de la natalidad no sólo ha continuado, sino que parece haberse acelerado. SegĆŗn la UNPD, en 2019, en vĆsperas de la pandemia de COVID-19, al menos dos tercios de la población mundial vivĆa en paĆses por debajo del umbral de reemplazo. El economista JesĆŗs FernĆ”ndez-Villaverde ha afirmado que la tasa global de fertilidad puede haber caĆdo por debajo del nivel de reemplazo desde entonces. Tanto en los paĆses ricos como en los pobres se han producido descensos de la fecundidad sin precedentes. Un rĆ”pido giro del globo
Empecemos por Asia Oriental. La UNPD ha informado de que toda la región entró en despoblación en 2021. En 2022, todas las poblaciones importantes -China, Japón, Corea del Sur y TaiwÔn- estaban disminuyendo. En 2023, los niveles de fertilidad estaban un 40% por debajo del nivel de reemplazo en Japón, mÔs del 50% en China, casi un 60% en TaiwÔn y un sorprendente 65% en Corea del Sur.
En Asia meridional, la fecundidad por debajo del umbral de reemplazo no sólo prevalece en la India -actualmente el paĆs mĆ”s poblado del mundo-, sino tambiĆ©n en Nepal y Sri Lanka; los tres cayeron por debajo de ese umbral antes de la pandemia (Bangladesh estĆ” muy cerca de hacerlo tambiĆ©n). En la India, los niveles de fecundidad urbana han descendido notablemente. En la vasta metrópolis de Calcuta, por ejemplo, las autoridades sanitarias estatales informaron en 2021 de que la tasa de fertilidad se habĆa reducido a un sorprendente nacimiento por mujer, menos de la mitad del nivel de reemplazo y mĆ”s baja que en cualquier gran ciudad de Alemania o Italia.
En AmĆ©rica Latina y el Caribe tambiĆ©n se estĆ”n produciendo descensos espectaculares. El PNUD ha calculado que la fecundidad global de la región en 2024 serĆ” de 1,8 nacimientos por mujer, un 14% por debajo de la tasa de reemplazo. Pero esa proyección puede subestimar el descenso real, dado lo que el demógrafo costarricense Luis Rosero-Bixby ha descrito como la caĆda Ā«vertiginosaĀ» de las tasas de natalidad en la región desde 2015. En su paĆs, la tasa global de fecundidad se ha reducido a 1,2 nacimientos por mujer. Cuba reportó una tasa de fertilidad para 2023 de poco mĆ”s de 1,1, la mitad de la tasa de reemplazo; desde 2019, las muertes allĆ han superado a los nacimientos. La tasa de Uruguay se acercó a 1,3 en 2023 y, al igual que en Cuba, las muertes superaron a los nacimientos. En Chile, la cifra en 2023 era de poco mĆ”s de 1,1 nacimientos por mujer. Las principales ciudades latinoamericanas, incluidas BogotĆ” y Ciudad de MĆ©xico, registran ahora tasas inferiores a un nacimiento por mujer.
La fecundidad por debajo del nivel de reemplazo ha llegado incluso al norte de Ćfrica y al gran Oriente Medio, donde los demógrafos han supuesto durante mucho tiempo que la fe islĆ”mica servĆa de baluarte contra el precipitado descenso de la fecundidad. A pesar de la filosofĆa pro-natal de sus gobernantes teocrĆ”ticos, IrĆ”n ha sido una sociedad por debajo del reemplazo durante aproximadamente un cuarto de siglo. TĆŗnez tambiĆ©n ha caĆdo por debajo del nivel de reemplazo. En TurquĆa por debajo del reemplazo, la tasa de natalidad de Estambul para 2023 era de sólo 1,2 bebĆ©s por mujer, inferior a la de BerlĆn.
Durante medio siglo, las tasas globales de fecundidad de Europa han estado continuamente por debajo del nivel de reemplazo. La fecundidad rusa cayó por primera vez por debajo del nivel de reemplazo en la dĆ©cada de 1960, durante la era de BrĆ©zhnev, y desde la caĆda de la Unión SoviĆ©tica, Rusia ha sido testigo de 17 millones mĆ”s de muertes que de nacimientos. Al igual que Rusia, los 27 paĆses de la actual Unión Europea se encuentran hoy un 30% por debajo del nivel de reemplazo. En conjunto, registrarĆ”n algo menos de 3,7 millones de nacimientos en 2023, frente a los 6,8 millones de 1964. El aƱo pasado, Francia registró menos nacimientos que en 1806, el aƱo en que Napoleón ganó la batalla de Jena; Italia registró el menor nĆŗmero de nacimientos desde su reunificación en 1861; y EspaƱa, el menor nĆŗmero desde 1859, cuando empezó a recopilar cifras modernas de natalidad. Polonia registró en 2023 el menor nĆŗmero de nacimientos de la posguerra, al igual que Alemania. La UE es una zona de mortalidad neta desde 2012, y en 2022 registró cuatro muertes por cada tres nacimientos. La UNPD ha marcado 2019 como el aƱo pico para la población europea y ha estimado que en 2020 el continente entró en lo que se convertirĆ” en un declive demogrĆ”fico a largo plazo.
Estados Unidos sigue siendo el principal caso atĆpico entre los paĆses desarrollados, resistiendo la tendencia a la despoblación. Con niveles de fecundidad relativamente altos para un paĆs rico (aunque muy por debajo del reemplazo -apenas 1,6 nacimientos por mujer en 2023) y flujos constantes de inmigrantes, Estados Unidos ha exhibido lo que denominĆ© en estas pĆ”ginas en 2019 Ā«excepcionalismo demogrĆ”fico estadounidense.Ā» Pero incluso en Estados Unidos, la despoblación ya no es impensable. El aƱo pasado, la Oficina del Censo pronosticó que la población estadounidense alcanzarĆa su mĆ”ximo en torno a 2080 y entrarĆa en un declive continuo a partir de entonces.
El Ćŗnico bastión importante que queda contra la ola mundial de niveles de natalidad inferiores al reemplazo es el Ćfrica subsahariana. Con sus cerca de 1.200 millones de habitantes y una tasa de fecundidad media de 4,3 nacimientos por mujer segĆŗn las proyecciones de la PNUD, la región es el Ćŗltimo reducto del planeta de los patrones de fecundidad que caracterizaron a los paĆses de renta baja durante la explosión demogrĆ”fica de mediados del siglo XX.
Pero incluso allĆ, las tasas estĆ”n bajando. El PNUD ha calculado que los niveles de fecundidad en el Ćfrica subsahariana han descendido mĆ”s de un 35% desde finales de la dĆ©cada de 1970, cuando el nivel general del subcontinente era de unos asombrosos 6,8 nacimientos por mujer. En SudĆ”frica, los niveles de natalidad parecen estar sólo ligeramente por encima del nivel de reemplazo, y otros paĆses del sur de Ćfrica les siguen de cerca. Varios paĆses insulares de la costa africana, como Cabo Verde y Mauricio, ya estĆ”n por debajo del nivel de reemplazo.
La PNUD ha estimado que el umbral de reemplazo para el mundo en su conjunto es de aproximadamente 2,18 nacimientos por mujer. Sus Ćŗltimas proyecciones de la variante media (aproximadamente, la mediana de los resultados previstos) para 2024 sitĆŗan la fecundidad mundial apenas un 3% por encima del nivel de reemplazo, y sus proyecciones de la variante baja (el extremo inferior de los resultados previstos) estiman que el planeta ya estĆ” por debajo del umbral de reemplazo.
EL PODER DE LA ELECCIĆN
El desplome mundial de los niveles de fecundidad sigue siendo, en muchos sentidos, un misterio. En general, se cree que el crecimiento económico y el progreso material -lo que los estudiosos suelen llamar Ā«desarrolloĀ» o Ā«modernizaciónĀ»- explican la caĆda de las tasas de natalidad y el descenso de la población nacional. Dado que el descenso de la natalidad comenzó con el auge socioeconómico de Occidente -y que el planeta es cada vez mĆ”s rico, sano, educado y urbanizado-, muchos observadores suponen que el descenso de la natalidad es consecuencia directa de los avances materiales.
Pero lo cierto es que los umbrales de desarrollo para una fecundidad por debajo del nivel de reemplazo han ido disminuyendo con el tiempo. Hoy en dĆa, los paĆses pueden caer en la infrautilización con bajos ingresos, niveles limitados de educación, escasa urbanización y pobreza extrema. Myanmar y Nepal son PaĆses Menos Adelantados empobrecidos designados por la ONU, pero ahora tambiĆ©n son sociedades por debajo del nivel de reemplazo.
Durante la posguerra, se ha publicado una autĆ©ntica biblioteca de investigaciones sobre los factores que podrĆan explicar el descenso de la fecundidad que se aceleró en el siglo XX. El descenso de la mortalidad infantil, el mayor acceso a los mĆ©todos anticonceptivos modernos, el aumento de las tasas de educación y alfabetización, el incremento de la participación de la mujer en el mercado laboral y de su condición social... todos estos posibles factores determinantes, y muchos otros, fueron objeto de un exhaustivo anĆ”lisis por parte de los especialistas. Pero las obstinadas excepciones de la vida real siempre impidieron la formación de cualquier generalización socioeconómica fĆ©rrea.
Finalmente, en 1994, el economista Lant Pritchett descubrió el factor de predicción de la fertilidad nacional mĆ”s poderoso jamĆ”s detectado. Ese factor decisivo resultó ser sencillo: lo que quieren las mujeres. Como los datos de las encuestas suelen centrarse en las preferencias de fecundidad de las mujeres, y no en las de sus maridos o parejas, los estudiosos saben mucho mĆ”s sobre el deseo de tener hijos de las mujeres que de los hombres. Pritchett determinó que existe una correspondencia casi unĆvoca en todo el mundo entre los niveles nacionales de fecundidad y el nĆŗmero de bebĆ©s que las mujeres dicen querer tener. Este hallazgo subraya el papel central de la voluntad -de la agencia humana- en los patrones de fertilidad.
Pero si la voluntad determina las tasas de natalidad, ĀæquĆ© explica la repentina caĆda mundial en territorio de sub-reemplazo? ĀæPor quĆ©, tanto en los paĆses ricos como en los pobres, son cada vez mĆ”s frecuentes las familias con un solo hijo o sin hijos? Los expertos aĆŗn no han podido responder a esta pregunta. Pero a falta de una respuesta definitiva, bastarĆ”n algunas observaciones y especulaciones.
Es evidente, por ejemplo, que en las sociedades de todo el mundo se estĆ” produciendo una revolución en la familia -en la formación de la familia, no sólo en la procreación-. Esto es cierto tanto en los paĆses ricos como en los pobres, en todas las tradiciones culturales y sistemas de valores. Los signos de esta revolución incluyen lo que los investigadores llaman la Ā«huida del matrimonioĀ», con personas que se casan a edades mĆ”s tardĆas o no se casan en absoluto; la difusión de la cohabitación no matrimonial y las uniones temporales; y el aumento de hogares en los que una persona vive de forma independiente, es decir, sola. Estos nuevos sistemas coinciden con la aparición de una fecundidad por debajo del nivel de reemplazo en sociedades de todo el mundo, no perfectamente, pero sĆ lo suficiente.
Es sorprendente que estas preferencias reveladas se hayan generalizado tan rĆ”pidamente en casi todos los continentes. La gente de todo el mundo es ahora consciente de la posibilidad de llevar una vida muy distinta de la que limitaba a sus padres. Ciertamente, las creencias religiosas -que generalmente fomentan el matrimonio y celebran la crianza de los hijos- parecen estar en declive en muchas regiones donde las tasas de natalidad se estĆ”n desplomando. Por el contrario, la gente valora cada vez mĆ”s la autonomĆa, la autorrealización y la comodidad. Y los niƱos, a pesar de sus muchas alegrĆas, son un inconveniente por excelencia.
Las tendencias demogrĆ”ficas actuales deberĆan plantear serias dudas sobre los viejos tópicos de que los seres humanos estĆ”n predestinados a reemplazarse a sĆ mismos para mantener la especie. De hecho, lo que estĆ” ocurriendo podrĆa explicarse mejor en el campo de la teorĆa mimĆ©tica, que reconoce que la imitación puede impulsar las decisiones, subrayando el papel de la volición y el aprendizaje social en los acuerdos humanos. Es posible que muchas mujeres (y hombres) tengan menos ganas de tener hijos porque muchos otros tienen menos hijos. La creciente rareza de las familias numerosas podrĆa dificultar que los humanos decidieran volver a tenerlas -debido a lo que los estudiosos denominan pĆ©rdida de Ā«aprendizaje socialĀ»- y prolongar los bajos niveles de fertilidad. La volición es la razón por la que, incluso en un mundo cada vez mĆ”s sano y próspero de mĆ”s de ocho mil millones de personas, la extinción de toda lĆnea familiar podrĆa estar a sólo una generación de distancia.
PAĆSES PARA VIEJOS
El consenso actual entre las autoridades demogrĆ”ficas es que la población mundial alcanzarĆ” su mĆ”ximo a finales de este siglo y despuĆ©s empezarĆ” a disminuir. Algunas estimaciones sugieren que esto podrĆa ocurrir tan pronto como en 2053, otras tan tarde como en las dĆ©cadas de 2070 o 2080.
Independientemente de cuĆ”ndo comience este cambio, un futuro despoblado diferirĆ” mucho del presente. Las bajas tasas de fertilidad significan que las muertes anuales superarĆ”n a los nacimientos anuales en mĆ”s paĆses y con mĆ”rgenes cada vez mayores durante la próxima generación. SegĆŗn algunas proyecciones, en 2050, mĆ”s de 130 paĆses de todo el planeta formarĆ”n parte de la creciente zona de mortalidad neta, un Ć”rea que abarcarĆ” aproximadamente cinco octavos de la población mundial prevista. Los paĆses de mortalidad neta surgirĆ”n en el Ćfrica subsahariana en 2050, empezando por SudĆ”frica. Una vez que una sociedad ha entrado en mortalidad neta, sólo una inmigración continua y cada vez mayor puede evitar el declive demogrĆ”fico a largo plazo.
Las futuras fuerzas de trabajo se reducirĆ”n en todo el mundo debido a la extensión de las tasas de natalidad por debajo del nivel de reemplazo actual. En 2040, las cohortes nacionales de personas entre 15 y 49 aƱos disminuirĆ”n mĆ”s o menos en todas partes fuera del Ćfrica subsahariana. Ese grupo ya estĆ” disminuyendo en Occidente y en Asia Oriental. EmpezarĆ” a disminuir en AmĆ©rica Latina en 2033 y lo harĆ” pocos aƱos despuĆ©s en el Sudeste AsiĆ”tico (2034), India (2036) y Bangladesh (2043). Para 2050, dos tercios de la población mundial podrĆan ver disminuir la población en edad de trabajar (personas de entre 20 y 64 aƱos) en sus paĆses, una tendencia que limitarĆ” el potencial económico de esos paĆses si no se adoptan medidas y ajustes innovadores.
Un mundo despoblado serÔ un mundo envejecido. En todo el planeta, el descenso de la fecundidad, y ahora de las tasas de natalidad, estÔ creando pirÔmides de población en las que los ancianos empiezan a superar en número a los jóvenes. En las próximas generaciones, las sociedades envejecidas se convertirÔn en la norma.
Para 2040 -excepto, una vez mĆ”s, en el Ćfrica subsahariana- el nĆŗmero de personas menores de 50 aƱos disminuirĆ”. En 2050, habrĆ” cientos de millones menos de personas menores de 60 aƱos fuera del Ćfrica subsahariana que en la actualidad: un 13% menos, segĆŗn varias proyecciones de la DPNU. Al mismo tiempo, el nĆŗmero de personas de 65 aƱos o mĆ”s se dispararĆ”: una consecuencia de las tasas de natalidad relativamente altas de finales del siglo XX y de la mayor esperanza de vida.
Mientras el crecimiento global de la población disminuye, el nĆŗmero de ancianos (definidos aquĆ como personas de 65 aƱos o mĆ”s) aumentarĆ” exponencialmente, en todas partes. Fuera de Ćfrica, ese grupo duplicarĆ” su tamaƱo hasta alcanzar los 1.400 millones en 2050. El aumento de la población de mĆ”s de 80 aƱos -los Ā«superancianosĀ»- serĆ” aĆŗn mĆ”s rĆ”pido. Ese contingente casi se triplicarĆ” en el mundo no africano, alcanzando los 425 millones en 2050. Hace poco mĆ”s de dos dĆ©cadas, menos de 425 millones de personas en el planeta habĆan cumplido 65 aƱos.
Las alucinantes proyecciones de los paĆses a la vanguardia de la despoblación del maƱana sugieren el futuro: lugares con tasas de natalidad permanentemente bajas durante mĆ”s de medio siglo y tendencias favorables de esperanza de vida. Corea del Sur ofrece la visión mĆ”s asombrosa de una sociedad en proceso de despoblación a sólo una generación de distancia. Las proyecciones actuales sugieren que Corea del Sur registrarĆ” tres muertes por cada nacimiento en 2050. SegĆŗn algunas proyecciones de la DPNU, la edad media en Corea del Sur se acercarĆ” a los 60 aƱos. MĆ”s del 40% de la población serĆ” anciana; mĆ”s de uno de cada seis surcoreanos tendrĆ” mĆ”s de 80 aƱos. En 2050, Corea del Sur tendrĆ” la quinta parte de niƱos que en 1961. TendrĆ” apenas 1,2 personas en edad de trabajar por cada anciano.
Si persisten las tendencias actuales de fecundidad, la población de Corea del Sur seguirÔ disminuyendo mÔs de un 3% al año, es decir, un 95% en el transcurso de un siglo. Lo que estÔ a punto de ocurrir en Corea del Sur es un anticipo de lo que le espera al resto del mundo.
OLA DE SENECTUD
La despoblación alterarĆ” los ritmos sociales y económicos conocidos. Las sociedades tendrĆ”n que ajustar sus expectativas a las nuevas realidades de un menor nĆŗmero de trabajadores, ahorradores, contribuyentes, inquilinos, compradores de vivienda, empresarios, innovadores, inventores y, finalmente, consumidores y votantes. El envejecimiento generalizado de la población y el declive demogrĆ”fico prolongado obstaculizarĆ”n el crecimiento económico y paralizarĆ”n los sistemas de bienestar social en los paĆses ricos, amenazando sus perspectivas de prosperidad continuada. Sin cambios radicales en las estructuras de incentivos, en las pautas de ingresos y consumo a lo largo de la vida y en las polĆticas fiscales y de gasto social de los gobiernos, los paĆses desarrollados de hoy en dĆa se verĆ”n abocados a la reducción de la mano de obra, del ahorro y de la inversión, a gastos sociales insostenibles y a dĆ©ficits presupuestarios.
Hasta este siglo, sólo las sociedades prósperas de Occidente y Asia Oriental se habĆan vuelto grises. Pero en un futuro previsible, muchos paĆses mĆ”s pobres tendrĆ”n que hacer frente a las necesidades de una sociedad envejecida aunque sus trabajadores sean mucho menos productivos que los de los paĆses mĆ”s ricos.
Pensemos en Bangladesh: un paĆs pobre hoy que maƱana serĆ” una sociedad envejecida, con mĆ”s del 13% de su población en 2050. La columna vertebral de la mano de obra de Bangladesh en 2050 serĆ”n los jóvenes de hoy. Pero las pruebas estandarizadas muestran que cinco de cada seis miembros de este grupo no alcanzan ni siquiera los estĆ”ndares internacionales de competencias mĆ”s bajos que se consideran necesarios para participar en una economĆa moderna: la inmensa mayorĆa de esta cohorte en ascenso no puede Ā«leer y responder a preguntas bĆ”sicasĀ» ni Ā«sumar, restar y redondear nĆŗmeros enteros y decimalesĀ». En 2020, Irlanda era aproximadamente tan anciana como lo serĆ” Bangladesh en 2050, pero en la Irlanda actual, sólo uno de cada seis jóvenes carece de esas habilidades mĆnimas.
Los paĆses pobres y envejecidos del futuro pueden verse sometidos a una gran presión para construir Estados del bienestar antes de poder financiarlos realmente. Sin embargo, es probable que en 2050 los niveles de renta de muchos paĆses asiĆ”ticos, latinoamericanos, de Oriente Medio y del norte de Ćfrica sean muy inferiores a los de los paĆses occidentales en la misma fase de envejecimiento de la población.

Tanto en los paĆses ricos como en los pobres, la ola de senectud que se avecina impondrĆ” cargas totalmente desconocidas a muchas sociedades. Aunque las personas de entre 60 y 70 aƱos pueden llevar una vida económicamente activa y autosuficiente en un futuro previsible, no ocurre lo mismo con los mayores de 80 aƱos. Los superancianos son la cohorte de mĆ”s rĆ”pido crecimiento del mundo. En 2050, en algunos paĆses habrĆ” mĆ”s personas mayores que niƱos. La carga de cuidar a las personas con demencia supondrĆ” costes crecientes -humanos, sociales, económicos- en un mundo que envejece y se encoge.
Esa carga serĆ” aĆŗn mĆ”s onerosa a medida que las familias se reduzcan. Las familias son la unidad mĆ”s bĆ”sica de la sociedad y siguen siendo la institución mĆ”s indispensable de la humanidad. Tanto el precipitado envejecimiento como la pronunciada disminución de la fecundidad estĆ”n inextricablemente relacionados con la actual revolución de la estructura familiar. A medida que las unidades familiares se hacen mĆ”s pequeƱas y se atomizan, menos personas se casan y los altos niveles de falta de hijos voluntaria se afianzan en un paĆs tras otro. Como resultado, las familias y sus ramas son cada vez menos capaces de soportar el peso de la sociedad, incluso cuando las exigencias que se les pueden imponer aumentan constantemente.
El resto del artĆculo se puede leer aquĆ donde el autor esgrime algunos esbozos de polĆtica para hacer frente a lo que se avecina, con una mirada economicista que no compartimos.
ĀæDe quĆ© lado estas? Āæde los humanos o posthumanos? - aquĆ
Todos los componentes del ADN podrĆan proceder del espacio - aquĆ
Nuestro reto es trascender nuestra herencia evolutiva - aquĆ
"Todo entrelazado": una historia de la evolución - aquĆ
Baptiste Morizot: La evolución estĆ” dentro nuestro y disponible en cada momento - aquĆ
Mensaje de un oso a la humanidad - aquĆ
MAS SOBRE ESTE TEMA:
Baptiste Morizot: La evolución estĆ” dentro nuestro y disponible en cada momentoĀ - aquĆ
"Todo entrelazado": una historia de la evoluciónĀ - aquĆ
Nuestro reto es trascender nuestra herencia evolutiva - aquĆ
Thomas Berry: Todos los seres tienen derechosĀ - aquĆ
Thomas Berry: LA ERA ECOZOICAĀ - aquĆ
La tarea de Gaia de mil millones de aƱos: Colonizar la tierra - aquĆ
Todos los componentes del ADN podrĆan proceder del espacioĀ - aquĆ





