top of page

Lynn Margulis y Gaia: la interdependencia a escala planetaria

  • Foto del escritor: Homo consciens
    Homo consciens
  • hace 11 minutos
  • 23 Min. de lectura



Por Carolina Flynn para Climaterra - Febrero 2026


"Encontramos la Polaridad o la acción y la reacción en todas las partículas de la Naturaleza; en la oscuridad y en la luz, en el frío y en el calor, en el flujo y el reflujo de las aguas, en el macho y en la hembra, en la inspiración y expiración de las plantas y de los animales (...) Un inevitable dualismo divide la Naturaleza en dos partes iguales (...)" - Ralph Waldo Emerson:


Eliminando las negatividades

Como nos recuerda Emerson, todo en la naturaleza y en la vida viene de a pares. No existe el bien sin el mal, la belleza sin la fealdad, el calor sin el frío. Pero esta obviedad es fácilmente olvidada por nuestro espíritu moderno, obstinado en alcanzar la parte buena de la dualidad y eliminar las negatividades a través del control humano posibilitado por la ciencia y la técnica. Una buena definición de Modernidad es esa: la época humana empeñada en eliminar riesgos, incertidumbre y las adversidades de la vida a través de la razón humana.


Queremos una vida cómoda, placentera, sin sufrimiento ni dolor, sin negatividades.


¡Quién no! diría la inmensa mayoría. Pero a medida que los problemas y las crisis se acumulan en nuestra sociedad moderna, nos vamos dando cuenta que todas estas "positividades" vienen también con un costo.


Estamos cómodos, es cierto, pero perdimos habilidades, oficios y capacidades. Tenemos más autonomía individual y no estamos constreñidos por la tradición pero también estamos más solos y necesitamos decidir todo, lo cual genera ansiedad. Tenemos más seguridades que antaño pero también menos resiliencia y más temor. Accedemos a más bienes de consumo que nos hacen la vida fácil o placentera pero por otro lado contaminan nuestro aire, nuestros suelos y nuestros cuerpos. Es más factible poder conocer lugares lejanos pero la gente que los habitaba se tiene que ir y el mundo se hace más igual.


Como nos recuerda Miguel Benasayag, la modernidad tardía intenta producir sujetos sin negatividad: eficientes, adaptables, siempre positivos. Pero lo humano no funciona así: somos finitos, no todo es posible, hay contradicciones irresolubles, hay pérdida y duelo, no todo problema tiene solución técnica (¡cómo cuesta aceptar esto!). Negar la negatividad no nos hace más libres: nos vuelve más frágiles, menos creativos, menos tolerantes, menos humanos.


Entender las dualidades o polaridades como complementarias, y finalmente como una unidad es la tarea que tenemos hacia adelante como humanidad si queremos resolver verdaderamente nuestros problemas, y no atender los síntomas.



Nos dice Alan Watts - "Aunque cara y cruz, anverso y reverso, positivo y negativo, sean diferentes, son al mismo tiempo uno. Y uno tiene que acostumbrarse, fundamentalmente, a la noción de que cosas diferentes pueden ser inseparables; que lo que es explícitamente dos puede ser al mismo tiempo implícitamente uno. Si se olvida eso, ocurren cosas muy curiosas."


Una de esas polaridades indisolubles presentes en la naturaleza es la de competencia y cooperación.


Sin embargo, dada esa dificultad inherente de la que hablamos para ver e integrar los pares de opuestos y por circunstancias que ahora vamos a analizar, hemos fijado nuestra atención en sólo uno de estos pares -el de la competencia- como el motor causal de la evolución biológica y luego extendimos esa visión a la sociedad humana toda.


Construimos toda una civilización en el supuesto que el motor de la evolución, el motor del progreso individual y social es la competencia. Y hemos creado un desequilibrio que hoy es muy difícil de tapar: guerras por doquier, acumulación de la riqueza en poquísimas manos, puestos de poder ocupados por psicópatas o gente con muy poca empatía, la degradación acelerada de los ecosistemas, la normalización de la mentira como herramienta política, la fragmentación social alimentada por el miedo y la desinformación, y una sensación colectiva de vacío que intenta compensarse con consumo, velocidad y distracción permanente.


Pero, ¿se puede esperar algo distinto si pensamos que tener dinero es la medida del éxito y esto se logra en una compentencia despiadada?










Darwin y la imposición del polo de la competencia


Si exploramos las relaciones entre ciencia e ideología, el impacto de Charles Darwin es uno de los casos más interesantes a analizar, en cuanto cómo un "descubrimiento" científico puede impactar en las ideas de su tiempo y cómo la idiosincrasia del momento impacta en los ojos del descubridor de las teorías.


Todos somos hijos de nuestra época, y no podemos evitar ver el mundo con los lentes que la sociedad nos da para mirarla.


Darwin -ciertamente- veía el mundo influenciado por la Inglaterra del siglo XIX, una Inglaterra sufriendo grandes transformaciones en plena Revolución industrial.


La revolución industrial pone fin a milenios de una vida humana sincronizada con el mundo natural, con los ciclos de las estaciones, del sol y de la luna. A milenios de trabajo manual y tracción animal y vida en el campo. A una vida local y comunitaria limitada a distancias cortas. Y en muy corto tiempo obliga a la relocalización en masa desde el campo al hacinamiento en la ciudad; y con esto al nacimiento de nuevas clases sociales: el proletariado de obreros y campesinos pobres y la burguesía, dueña de los medios de producción y de la mayor parte de la renta. Un momento histórico donde las fuerzas de poder estaban claramente desniveladas y los más pobres estaban sujetos a jornadas laborales de más de doce horas, condiciones de higiene y salubridad deplorables, disciplina laboral controlada duramente y el reclutamiento de trabajadores se realizaba indiscriminadamente entre hombres, mujeres y niños. Es decir no había ningún balance de poder, los más ricos-poderosos-fuertes podían ejercer sus designios sin ningún tipo de contralor ni de límite.


Lo mismo puede decirse de la relación colonizador - colonizado que imperaba en plena expansión colonial inglesa y se justificaba no por un azar del destino o menores escrúpulos éticos, sino por una supuesta superioridad racial, moral o intelectual sobre el dominado.


Darwin era hijo de este tiempo, se crió y absorbió esta ideología imperante de progreso industrial y colonial. Nace en la región central de Gran Bretaña, preeminentemente industrial, en una próspera familia de médicos, cuya riqueza estaba relacionada con el éxito empresarial de sus fábricas.


Y como no podía ser de otra manera, cuando salió en sus viajes de exploración, sus ideas científicas reflejaron los temas predominantes de su tiempo. Pudo ver en la naturaleza ese polo de competencia, de supervivencia y selección del más apto, que luego Herbert Spencer tradujo como "la supervivencia del más fuerte", frase adoptada por Darwin posteriormente.


Dentro de este marco histórico-social, colonial y capitalista, encajaron perfectamente la teoría de Darwin y el neodarwinismo de Spencer. Este último traslada la lógica evolutiva de Darwin a la sociedad entera: la competencia económica impulsa el progreso, la intervención estatal interfiere con la “selección natural” social, la desigualdad sería una consecuencia natural del proceso evolutivo.


Como señala Janet Browne, la esencia de la propuesta de Darwin era que no se debía entender a los seres vivos como creaciones de Dios, sino como el resultado de procesos naturales: las especies surgen a partir de otras especies mediante la competencia entre individuos y la supervivencia («selección»). Darwin estaba muy influenciado también por las ideas de escasez de Malthus, y las aplicó al analizar el reino animal y vegetal: si nacen muchos individuos de una especie, dada la limitación en las fuentes de alimentos, se generará una competencia entre individuos por la supervivencia en el que los más débiles tenderían a morir antes. Solo los ganadores tendrían descendencia. Darwin llamó a los ganadores de esa competencia, mejor adaptados, y señaló que esas adaptaciones se transmitirían a la siguiente generación. El proceso también estimularía la diversificación de organismos para sacar provecho a diferentes nichos ambientales, tal como lo hacían los dueños de las fábricas de la época de Darwin. La evolución también genera variaciones azarosas, errores sin dirección, que luego son usados y probados en la competencia de la vida, seleccionados los que sirven, descartados los que no y así estos cambios, a menudo invisibles, trazan el rumbo de la vida en la Tierra y la diversidad biológica. La acumulación de mutaciones aleatorias conducía al cambio evolutivo, a nuevas especies.


Decía Darwin «La selección natural actúa únicamente acumulando ligeras variaciones favorables sucesivas; no puede producir modificaciones grandes ni repentinas; solo puede actuar mediante pasos muy cortos»


Dentro de este marco histórico-social, colonial y capitalista, encajaron perfectamente la teoría de Darwin y el neodarwinismo de Spencer. Este último traslada la lógica evolutiva de Darwin a la sociedad entera: la competencia económica impulsa el progreso, la intervención estatal interfiere con la “selección natural” social, la desigualdad sería una consecuencia natural del proceso evolutivo.


Pero Darwin no fue una figura aislada, tengamos en cuenta, que al mismo tiempo, aunque independientemente, Wallace sugirió prácticamente lo mismo.


Y estas ideas biológicas tuvieron un impacto enorme en las ideas de cómo nos concebimos como humanos y de cómo funcionan y progresan las sociedades. Ya no éramos creaciones divinas, sino primates que habíamos salido airosos en la competencia evolutiva, la competencia y las capacidades individuales determinan el progreso de la sociedad y hay que fomentarla y asegurarla a través de instituciones y normas. ¿Cuáles son los valores que esta visión implica? vivir compitiendo conlleva eficiencia, utilidad, individualismo, carrera contra el tiempo y contra todos, rendimiento, comparación, rivalidad, desconfianza, autoexigencia, ansiedad y miedo.


En estas ideas y valores abreva uno de los instrumentos definitorios de nuestra sociedad actual: la economía de mercado y en su momento fue la justificación del colonialismo, la fuerte estratificación social y el racismo.


Y estas ideas y valores se han visto reforzadas en las últimas décadas en el ámbito económico con el neoliberalismo contemporáneo y los libertarios que buscan todas las soluciones en la liberalización de los mercados, la ampliación de la competencia y la eliminación de cualquier institución o elemento que pueda morigerar esa competencia.


A su vez a medida que entramos en la fase tardía del capitalismo, con la digitalización, los algoritmos, la economía-casino-financiero, de las apuestas y de la velocidad que acrecienta los cambios y la incertidumbre, más parece ilustrarse la idea de mutación azarosa.


Estamos en un momento donde pareciéramos estar navegando en aguas muy borrascosas, en un barco al mando de timoneles desquiciados, completamente a la deriva, probando quiénes resistirán y serán seleccionados.


Pero a su vez, también estamos en el momento que -dados los peligros que nos acechan, ambientales, nucleares, sanitarios, económicos y el sufrimiento que estos conllevan a millones de humanos- estamos dispuestos a preguntarnos por la realidad de los supuestos que sustentan nuestras construcciones mentales y humanas.



Margulis y el otro polo: la cooperación como motor evolutivo


Como dijimos al principio, la naturaleza de la vida es que se mueve entre opuestos. Y en cuanto a la competencia, claro que sí, es una de sus polaridades, pero falta que tengamos en cuenta a la otra parte del par: la cooperación.


Darwin, para ser justos con su figura, incluye en "El Origen de las Especies" la cooperación y sociabilidad animal, y habla de “la red enmarañada de relaciones” pero eso fue siendo marginado y su teoría quedó asociada con la competencia y con la selección del más apto, quizás producto de la idiosincrasia de la época en que surgió o por la influencia posterior del darwinismo social posterior.


Lo cierto es que quien trajo con fuerza el par de la cooperación a la discusión sobre la evolución fue una mujer, la bióloga estadounidense Lynn Margulis.


Hoy, la gran mayoría de los seres vivos nos desarrollamos aprovechando la abundancia de oxígeno en la Tierra. Bacterias, plantas, hongos, insectos, peces y mamíferos absorbemos este elemento para vivir y morimos instantáneamente cuando nos falta.


Pero durante la mitad de la vida de los 4500 millones de años que tiene nuestro planeta, el escenario era muy distinto; la Tierra era un páramo rocoso, rodeado de una atmósfera rica en dióxido de carbono, metano, amoníaco y vapor de agua producto de la abundante actividad volcánica y geológica de ese entonces. El oxígeno era apenas una pequeña parte dentro de una mayoría de componentes atmosféricos que hoy son letales para la mayor parte de la vida.


Hace 2300 millones de años en la Tierra no había ni animales, ni plantas, ni hongos. Era un mundo árido y poco amigable en donde la vida estaba presente exclusivamente en forma de bacterias, bacterias que habían sabido encontrar formas de sobrevivir en ese ambiente tan hostil.


Pero alrededor de ese momento las condiciones empezaron a cambiar cuando una de esas bacterias, las llamadas cianobacterias, aprendieron a hacer fotosíntesis y determinaron así el destino de todos los que les seguimos.


Un espejo de agua con cianobacterias, único organismo unicelular que puede hacer fotosíntesis
Un espejo de agua con cianobacterias, único organismo unicelular que puede hacer fotosíntesis

Hagamos memoria y recordemos que en la fotosíntesis, las cianobacterias y las plantas hacen el milagro de producir azúcar a partir de la luz y el aire. Azúcar o glucosa, la principal energía que utilizamos los seres vivos, además, en ese proceso, absorben el dióxido de carbono del aire y nos devuelven oxígeno a la atmósfera.


Lo que se conoce como La Gran Oxidación ha comenzado.


Y todo cambió en los siguientes cientos de millones de años. Las cianobacterias comenzaron a producir tanto oxígeno que transformaron la atmósfera. El oxígeno dejó de ser algo escaso para convertirse en un gas abundante al que la vida tuvo que aprender a usar para sobrevivir. No fue fácil. Lo que después iba a permitir el florecimiento de la vida, al principio fue una catástrofe (de hecho este acontecimiento también se conoce como la Catástrofe de la Gran Oxidación). Se estima que el aumento repentino de oxígeno eliminó cerca del 80% al 90% de la vida en la Tierra, que en ese momento era bacteriana. Se considera uno de los primeros grandes eventos de crisis biogeoquímica global.


En aquel difícil entorno, surgió un nuevo linaje, el de las bacterias aeróbicas, que podía hacer uso del oxígeno ahora más abundante. Su gran innovación fue la respiración aeróbica. Mientras que los organismos antiguos (anaerobios) podían sacar muy poca energía mediante procesos que eran muy lentos, estas nuevas bacterias usaban el oxígeno y la glucosa para obtener hasta 15 veces más energía.


Esta bacteria aeróbica, se convierte luego en lo que conocemos como mitocondria. Otra innovación de la vida que permite la aparición de la célula eucariota.


¿Cómo se convierte esta bacteria en la mitocondria? ésta pregunta fue lo que motivó la investigación de Margulis, y su respuesta es lo que trajo a la teoría evolutiva la otra pata de la evolución, la cooperación.


Según la Teoría Endosimbiótica de Margulis, una de estas bacterias aeróbicas fue absorbida por una célula más grande. Pero en lugar de ser digerida, esa bacteria se quedó a vivir adentro, convirtiéndose en lo que hoy conocemos como mitocondria.


En palabras de Margulis "En algún momento, una ameba se comió una bacteria pero no pudo digerirla. La bacteria produjo oxígeno o vitaminas, lo que supuso una ventaja para su supervivencia y la de la ameba. Con el tiempo, las bacterias del interior de la ameba se convirtieron en mitocondrias".


Este proceso de "incorporación" ocurrió a través de la fagocitosis (comerse a otra célula). El mecanismo funcionó aproximadamente así:

  1. Una célula procariota grande (posiblemente una arquea) fagocitó a una bacteria aeróbica pequeña (una alfaproteobacteria).

  2. En lugar de digerir a la bacteria para obtener energía inmediata, la célula grande la mantuvo viva en su interior.

  3. Se estableció un pacto energético, una relación de simbiosis:

    • La bacteria pequeña recibía protección y nutrientes de la célula grande.

    • La célula grande recibía la enorme cantidad de energía (ATP) que la bacteria producía usando el oxígeno.

  4. Con el paso de millones de años, se produce la fusión definitiva, la bacteria perdió su independencia y gran parte de su ADN, convirtiéndose formalmente en la mitocondria.


Entonces estructuras vitales de las células animales y vegetales, como las mitocondrias (responsables de la producción de energía en la célula a través de la respiración celular) y los plástidos (producen glucosa a partir del sol, fuente de alimentación primaria de la vida) evolucionaron a partir de bacterias que vivían simbióticamente hace cientos de millones de años.


Margulis nos cuenta que "Las fusiones resultantes dieron lugar a las células compuestas conocidas como eucariotas, que a su vez dieron origen a protoctistas, hongos, plantas y animales, incluidos los humanos. La idea de que todos somos hijos de bacterias parecía descabellada en su momento, pero ahora está ampliamente respaldada y aceptada".



Imagen: Célula vegetal - Dice Margulis: "Los puntos verdes que vemos hoy en las células de las plantas se originaron como cianobacterias." Las cianobacterias, son bacterias capaces de llevar a cabo la fotosíntesis. Son los únicos organismos procariotas que realizan fotosíntesis oxigénica.


Margulis logra explicar así la aparición de las células eucariotas, que significó el gran salto en complejidad de la vida y el más importante después del origen de la vida. ¿Por qué? Sin  la aparición de esta célula la vida seguiría siendo un conjunto de bacterias, no habrían sido posible la aparición de los organismos pluricelulares, hongos, plantas animales.


Y esto no sucedió por competencia sino por colaboración.


Según Margulis y su hijo, Dorion Sagan, «La vida no se apoderó del planeta mediante el combate, sino mediante la creación de redes».


¿Cuál es la prueba de que la teoría endosimbiótica es correcta? Esa bacteria nunca se disolvió del todo. Conservó su propio manual de instrucciones: el ADN mitocondrial (ADNmt). Y este ADN es circular, como el de las bacterias actuales, y es totalmente independiente del ADN que tienes en el núcleo de tus células. Que nos lleva de nuevo a concluir que la complejidad de nuestro cuerpo (y de todo el mundo vivo) empezó con una "negociación" cooperativa, no con una mutación azarosa y la supervivencia del más apto.


Margulis, que se reconoce deudora del pensamiento de biólogos rusos como Konstantin Mereschkowski, A. S. Famintsyn y Borís Kozo-Polianski. vas más allá y lleva su teoría de lo celular a la evolución en general y en su teoría simbiogenética propone a la simbiosis como la principal fuerza generadora de novedad biológica. Existen ejemplos firmemente confirmados de órganos derivados de fusiones simbióticas, como vimos con las mitocondrias y cloroplastos, que otorgaron nuevas capacidades metabólicas fundamentales. Además, múltiples organismos actuales dependen de asociaciones simbióticas estables que generan habilidades emergentes, como la digestión de celulosa o la fotosíntesis en corales.



Integrando competencia y cooperación en la evolución de la vida



La teoría de selección natural de Darwin fue actualizada con la aparición de la teoría genética de Gregor Mendel, en lo que se conoce hoy como neodarwinismo. En vez de las más genéricas "variaciones" de Darwin, aparecen ahora las mutaciones genéticas aleatorias como factor evolutivo. Variaciones que luego serán favorecidas o eliminadas por selección natural.


Por otro lado ya vimos que Margulis sostiene que la mutación aleatoria y la selección natural no son más que engranajes de la evolución; los grandes saltos evolutivos, la creación de lo nuevo, es el resultado de fusiones entre distintos tipos de organismos, lo que ella denomina simbiogénesis. La selección natural elimina organismos o tal vez los mantiene, pero no los puede crear dice Margulis, lo nuevo aparece por cooperación.


El registro fósil es incompleto y presenta discontinuidades, lo que abrió debates sobre gradualismo vs. saltos evolutivos. Para Darwin, por ejemplo, era un misterio por qué no existía ningún registro antes de la aparición del reino animal (542 millones de años atrás), y de repente en el registro fósil aparecen casi todos los tipos principales de animales.


La simbiogénesis apoya la idea de que estas discontinuidades son reales y que todos los organismos visibles son producto de esa fusión, sin excepción.


Una consecuencia de la endosimbiosis y la simbiogénesis, es que toda forma de vida visible se torna en una quimera, en una combinación o comunidad de bacterias (una prueba es lo que mencionamos del doble ADN en nuestras células). Por lo cual reconocemos la otra pata de la evolución: la cooperación.


Otra de las consecuencias de integrar la cooperación en la evolución es pasar de la idea de árbol de la vida a lo que Margulis llama telaraña de la vida, "El patrón evolutivo es una telaraña: las ramas se fusionan, como cuando las algas y las babosas se unen y permanecen juntas".


Imagen: El animal es una babosa juvenil. No tiene ascendencia fotosintética. Luego se alimenta de algas y toma cloroplastos. Esta foto está tomada dos semanas más tarde. El mismo animal. La babosa es completamente verde. Tomó cloroplastos de algas, y se convirtió en completamente fotosintética y se acuesta en el sol. A finales de septiembre, estas babosas se vuelven rojas y amarillas y parecen hojas muertas. Cuando ponen huevos, esos huevos contienen el gen de la fotosíntesis en su interior.
Imagen: El animal es una babosa juvenil. No tiene ascendencia fotosintética. Luego se alimenta de algas y toma cloroplastos. Esta foto está tomada dos semanas más tarde. El mismo animal. La babosa es completamente verde. Tomó cloroplastos de algas, y se convirtió en completamente fotosintética y se acuesta en el sol. A finales de septiembre, estas babosas se vuelven rojas y amarillas y parecen hojas muertas. Cuando ponen huevos, esos huevos contienen el gen de la fotosíntesis en su interior.

A pesar del peso que todavía tiene la teoría darwiniana en cómo vemos la vida, y en cómo eso se traslada al diseño social y a la economía, hoy en día ambas teorías se ven como complementarias, como niveles distintos de un mismo proceso:


  1. La simbiosis es una fuente de novedad: Antes de que la selección natural pueda elegir, la simbiosis ofrece una estructura compleja ya formada (como una mitocondria).

  2. La selección natural es el filtro: Una vez que dos organismos se fusionan, la selección natural darwiniana decide si esa nueva unión es apta para sobrevivir o no.

  3. El Genoma es fluido: La idea neodarwiniana de un genoma estático y aislado se ha actualizado con la transferencia horizontal de genes, un concepto muy ligado al trabajo de Margulis.


Fase

Proceso Biológico

Teoría Protagonista

Resultado

1. El Salto

Una bacteria entra en una célula mayor. En lugar de morir, conviven.

Simbiogénesis (Margulis)

Una "quimera" con dos tipos de ADN distintos. La mitocondria con su ADNmt y la célula con su propio ADN. Darwinismo y Simbiogénesis trabajando juntos

2. El Ajuste

La selección natural elimina las fusiones fallidas y premia las más eficientes.

Darwinismo Clásico

Solo sobreviven los organismos que mejor aprovechan la energía.

3. La Evolución

Los genes de la mitocondria mutan y se adaptan al entorno del núcleo.

Neodarwinismo

El genoma se estabiliza y se hereda de generación en generación.

Esto es lo que hoy se reconoce cuando hablamos de los organismos vivos como holobiontes, un término acuñado por Margulis. Un holobionte es una entidad formada por la asociación de distintas especies que funcionan como una unidad ecológica. En nuestro caso, somos comunidades vivas compuestas por bacterias, virus y hongos que regulan no solo nuestro sistema digestivo y nuestro sistema inmune, sino incluso nuestro estado de ánimo.


Pero no sólo nosotros: las vacas son el resultado de esa cooperación invisible que hace posible la digestión del pasto. Los corales dependen de algas microscópicas que viven en sus tejidos y realizan fotosíntesis, proporcionándoles la mayor parte de su energía. Los líquenes no son un organismo único, sino la unión íntima entre un hongo y un alga o cianobacteria, capaces juntos de colonizar ambientes extremos donde ninguno sobreviviría por separado. Las plantas, a su vez, establecen asociaciones subterráneas con hongos micorrícicos que amplían radicalmente su capacidad de absorber agua y nutrientes. Incluso las termitas necesitan comunidades microbianas en su intestino para poder digerir la madera. En todos estos casos, lo que llamamos “individuo” es en realidad una comunidad cooperativa que funciona como una unidad.


Dice Margulis "No podríamos vivir sin las bacterias. Mantienen nuestra fisiología ecológica. Hay vitaminas en las bacterias sin las que no podrías vivir. El movimiento de tus gases y heces no tendría lugar sin bacterias. Hay cientos de formas en las que tu cuerpo no funcionaría sin bacterias. Entre los dedos de los pies hay una jungla; debajo de los brazos hay una jungla. Hay bacterias en tu boca, montones de espiroquetas y otras bacterias en tus intestinos. Las bacterias son nuestros antepasados." 



La aparición de Gaia - la Tierra como un organismo vivo

Hasta hace poco, la Tierra era considerada como una roca muerta, que de casualidad tenía las condiciones ideales para desarrollar la vida. Un escenario inerte habitado por organismos vivos por azar.


Pero en los años setenta se cruzan el químico atmosférico James Lovelock con Lynn Margulis y revolucionan la ciencia con la Hipótesis Gaia.


Lovelock trabajaba en los años 60 para la NASA queriendo entender si había vida en el planeta Marte mirando su atmósfera. Sabía que si en un planeta no había vida, su atmósfera llega a un equilibrio químico: los gases se mezclan, reaccionan y quedan las moléculas más estables y la atmósfera cambia muy poco con el tiempo. Pero que si hay vida en un planeta, los organismos están constantemente interaccionando con esos gases y hay desequilibrios atmosféricos.


Y Marte es un planeta en equilibrio, su atmósfera es casi 95% dióxido de carbono. El CO2 es un gas muy estable. No hay nada que reaccione con nada. Venus también tiene una atmósfera densa de CO₂, y también estable y no hay evidencia de vida.


Al analizar la atmósfera de la Tierra observó que coexistían oxígeno y metano. Esto es raro porque es altamente improbable sin reposición constante: el oxígeno es muy inestable y el metano desaparece en presencia de oxígeno, ambos deberían reaccionar y desaparecer, pero siguen presentes desde hace millones de años. También observó que había una estabilidad climática durante miles de millones de años pese al aumento de luminosidad solar. Con lo cual llegó a la conclusión preliminar de que la atmósfera terrestre parecía estar regulada no sólo por química y geología sino activamente por procesos biológicos.


La atmósfera mostraba señales de vida activa pero Lovelock no sabía aún cómo sucedía.

Lo que faltaba era el mecanismo ecológico detallado:

  • ¿Qué organismos concretos producían esos gases?

  • ¿Cómo los microbios regulaban los ciclos biogeoquímicos?

  • ¿Cómo esa regulación podía generar estabilidad planetaria?


Y ahí entra Margulis, quien por entonces se preguntaba si el oxígeno era generado por los seres vivos y si estos habían sido capaces de alterar la composición de la atmósfera terrestre. ¿No sería entonces que los organismos vivos también influían en los ciclos de otros elementos, como el nitrógeno, el metano o el azufre?


Con su interacción con Lovelock, Margulis completó la base biológica concreta del por que la atmósfera terrestre estaba activa y convenció a Lovelock de que la regulación era microbiana:

El Oxígeno: producido mayoritariamente por cianobacterias marinas, algas, fitoplancton y plantas.

El Metano: producido por microbios anaerobios.

El Nitrógeno: sin microbios, el nitrógeno utilizable para la vida sería casi nulo, todas las transformaciones del nitrógeno son microbianas:

  • Fijación de N₂ → amonio por bacterias simbióticas y libres.

  • Nitrificación y desnitrificación realizadas por bacterias del suelo y océano.

  • Regulación de la fertilidad de ecosistemas y composición atmosférica.

El Azufre: mostró la importancia de bacterias que: reducen sulfatos en sedimentos sin oxígeno y oxidan compuestos de azufre en océanos y suelos. Pero de singular importancia para Gaia es que:

  • las bacterias emiten dimetilsulfuro, que influye en la formación de nubes y la regulación climática.


Y mostró también que los microorganismos dominan los flujos y transformaciones del ciclo del carbono, especialmente en océanos, suelos y sedimentos. (1) Obviamente las plantas fijan grandes cantidades de carbono en tierra firme pero, incluso ellas, dependen de los microbios del suelo y el destino final del carbono vegetal, su descomposición, también depende de los microbios. Podríamos pensarlo así, los animales y plantas son visibles; los microbios son estructurales.


Margulis aportaba exactamente lo que faltaba: el mecanismo ecológico y evolutivo real.

Los ciclos planetarios son, en gran parte, metabolismo microbiano extendido. Los microorganismos transforman la atmósfera, los océanos y los suelos a escala planetaria. Es decir, la vida construye su ambiente, no se adapta pasivamente al planeta sino que lo construye y regula su ambiente.


La atmósfera terrestre es, en gran parte, un producto colectivo del metabolismo de la biosfera. Así como un organismo tiene un metabolismo por el que intercambia materia y energía para mantenerse vivo, la biosfera también:

  • Capta energía → principalmente del Sol mediante la fotosíntesis.

  • Transforma sustancias químicas → carbono, nitrógeno, azufre, fósforo, agua, oxígeno.

  • Libera productos → O₂, CO₂, metano, nutrientes reciclados.

  • Se autorregula → mantiene condiciones compatibles con la vida a largo plazo.


La hipótesis Gaia propone que ese metabolismo colectivo genera retroalimentaciones entre vida y ambiente y puede producir cierta estabilidad global sin intención consciente.


Es decir, la Tierra funciona más como un sistema vivo que se autorregula, donde la vida y el entorno físico (atmósfera, océanos, suelos, clima) coevolucionan formando una red integrada que mantiene condiciones aptas para la vida. No como una roca inerte, no en una competencia despiadada de todos contra todos.


Todo lo contrario, se requieren altísimos grados de cooperación y sinergia para generar las condiciones que hacen posible el mantenimiento de la vida. La atmósfera, los océanos, el suelo, el clima y todos los organismos vivos coevolucionamos formando una red integrada que mantiene condiciones aptas para la vida.Todos dependemos de todos. Todos estamos profundamente interconectados.


La evolución, el movimiento de cambio que nos lleva a mayores complejidades, deja de verse como una lucha de individuos aislados y pasa a entenderse como un proceso de relaciones crecientes, de células a organismos, de organismos a ecosistemas y de ecosistemas al mismo planeta Tierra. La evolución integra múltiples dinámicas: competencia, cooperación, simbiosis, selección multinivel y transferencia genética. Pero lo que no es nunca, es la simplificación darwiniana que repetimos y repetimos.



Teoría

¿Qué explica?

Motor Evolutivo

Unidad Clave

Imagen del mundo

Darwin

cómo cambian las especies*.

selección natural

Individuo-Población

Competencia adaptativa

Margulis

cómo surge la complejidad biológica*

simbiosis

Consorcio Celular

Cooperación creativa

Gaia

cómo la vida y el planeta coevolucionan*

coevolucion biosfera-planeta

Sistema Tierra

Interdependencia global

 

Es hora de repensar nuestros paradigmas y entender la fuerza que estos tienen en la construcción de la realidad. Es hora de que nos demos cuenta que no hay separación entre los pares duales, que no existe ninguno sin el otro. Que la competencia y la cooperación se entretejen en la red de la vida, generando las condiciones para su existencia y mantenimiento.


Y es hora que entendamos que no somos individuos separados, sacos de carne envueltos en pieles que nos separan del mundo. Sino que somos la misma vida metamorfoseándose, los átomos de las estrellas nos dieron sus átomos, la arquea original fue transformándose hasta llegar a ser nosotros, es decir compartimos el mismo cuerpo. Pero no sólo eso, porque también vivimos de la vida que los otros han sabido crear (oxígeno, azúcar, plantas, animales, etc). Somos relaciones. Somos holobiontes. Intersomos.


No somos externos al sistema, la humanidad no está “sobre” la Tierra, sino dentro de una red metabólica planetaria. Si no aprendemos esto por las buenas, lamentablemente lo tendremos que aprender por la vía del sufrimiento. Gaia se está acomodando a nuestro actuar, ya está respondiendo con cambio climático, acidificación oceánica, pérdida de biodiversidad. Esperemos que en las próximas decadas nos ayude a sintonizar con ella y que podamos cocrear juntos un futuro armonioso para los humanos y todos los seres sintientes y no sintientes que habitamos este hermoso planeta.





Nota

(1) Los microorganismos controlan la mayor parte de las transformaciones bioquímicas del carbono en la Tierra, Margulis mostró que:

A. En los océanos (el gran motor invisible)

En el océano ocurre uno de los procesos más importantes del planeta:

i) Fijación primaria

  • El fitoplancton (microalgas y cianobacterias) fija CO₂ por fotosíntesis.

  • Aproximadamente la mitad de la fotosíntesis global ocurre en el océano.

  • Gran parte de esa fotosíntesis es por microorganismos

Margulis insistía en que sin estos microorganismos marinos, la atmósfera actual no existiría.

ii) Bomba biológica de carbono

Cuando el fitoplancton muere:

  • Parte del carbono desciende en forma de “nieve marina”.

  • Microorganismos lo degradan en la columna de agua.

  • Una fracción queda enterrada en sedimentos profundos.

Los microbios regulan cuánto carbono vuelve a la atmósfera y cuánto queda secuestrado a largo plazo.

B. En suelos

El suelo es uno de los mayores reservorios de carbono del planeta.

Ahí los microorganismos:

  • Descomponen materia orgánica vegetal.

  • Transforman compuestos complejos (lignina, celulosa) en moléculas más simples.

  • Deciden, metabólicamente, si el carbono:

    • se libera como CO₂,

    • se convierte en metano (en ambientes anaerobios),

    • o se estabiliza como humus.

Margulis subrayaba que el suelo no es “tierra”, sino un ecosistema microbiano altamente activo.

C. En sedimentos y ambientes anaerobios

Aquí entra algo clave en su pensamiento:

a) Microorganismos anaerobios

En ausencia de oxígeno:

  • Bacterias fermentadoras

  • Arqueas metanogénicas

  • Bacterias reductoras de sulfato

transforman carbono orgánico en:

  • metano (CH₄)

  • CO₂

  • compuestos intermedios

Estos procesos son fundamentales en: pantanos, sedimentos marinos, intestinos de animales, arrozales y vertederos.

Gran parte del metano atmosférico tiene origen microbiano.



MAS SOBRE EL TEMA

¿Somos individuos separados? - aquí

"Todo entrelazado": una historia de la evolución - aquí 

Nuestro reto es trascender nuestra herencia evolutiva - aquí 

Debemos ver la unidad de humanidad y naturaleza para solucionar la crisis climática - aquí 

Nuestro ADN es sorprendentemente similar a muchos otros seres vivos - aquí 

Hartmut Rosa: la buena vida es imposible sin una relación de resonancia entre el yo y el mundo - aquí 

La naturaleza es el tapiz de la vida, nos entreteje y nos atraviesa - aquí

Cómo la psicología clásica deformó nuestra visión de la naturaleza humana como cruel y egoísta -aquí


MAS SOBRE INTERSER - LA CONTINUIDAD DE LA VIDA

Emanuele Coccia: Somos todos una sola vida - aquí

Emanuele Coccia: Metamorfosis, la continuidad de la vida - aquí

Emanuele Coccia:"Las plantas demuestran que vivir juntos no es una cuestión comunitaria ni política" - aquí

Lynn Margulis: Todos somos hijos de las bacterias - aquí

Thich Nhat Hanh: "Interser" es un verbo mucho más adecuado que ser - aquí

Thich Nhat Hanh: -. Interser - aquí

Thich Nhat Hanh:Las rosas y la basura INTERSON - aquí


MÁS SOBRE GAIA Y LOVELOCK


  • Lovelock: "La biosfera y yo estamos en el último 1% de nuestras vidas" - aquí 

  • Bruno Latour: Gaia 2.0 ¿Pueden los humanos añadir algún nivel de autoconciencia a la autorregulación de la Tierra? - aquí 

  • ¿Es la Tierra un organismo? - aquí 

  • Bruno Latour: "Esta es una catástrofe global que ha venido desde adentro" - aquí 

  • El gran retorno de la hipótesis de Gaia - aquí 

  • Gaïa vive su momento #MeToo - aquí 

  • Cómo James Lovelock introdujo a Gaia al mundo - aquí 

  • Lovelock: Gaia puede destruir a los humanos antes de que nosotros destruyamos la Tierra - aquí

  • Captura de carbono: 2 visiones del mundo, 2 paradigmas tecnológicos, 2 sistema económicos, 2 futuros - aquí 


Más sobre Bruno Latour:

  • Talleres dirigidos por Latour ¿Dónde aterrizar? las fuentes de la insensibilidad ecológica - aquí 

  • Bruno Latour: Cincuenta sombras de verde - aquí 

  • Bruno Latour: La pandemia es una advertencia: debemos cuidar la tierra, nuestro único hogar - aquí 

  • "Parece que no vivimos en el mismo planeta" - Bruno Latour - aquí 

  • Bruno Latour y Dipesh Chakrabarty: Conflictos de proporciones planetarias - una conversación* - aquí 

  • Bruno Latour: "El nuevo reto ya no es avanzar hacia el infinito, sino aprender a retroceder" - aquí 

  • Bruno Latour piensa de forma diferente sobre la crisis ecológica - aquí 

  • Bruno Latour: "Hay un conflicto entre los extractores y los reparadores..." - aquí 

  • Actuar con Bruno Latour: reaprender a hacer territorio - aquí 

  • Bruno Latour: la Tierra como actor político - aquí

  • Del Covid a la ecología: "El confinamiento es definitivo", advierte Bruno Latour - aquí 

  • Bruno Latour sobre el 5G: "El tren del progreso no es una vía única" - aquí 

  • Bruno Latour: "¿Estás listo para salir de la economía?" - aquí 

  • Bruno Latour: "Esta es una catástrofe global que ha venido desde adentro" - aquí 

  • Latour: ¿Qué medidas se pueden pensar para evitar el regreso del modelo precrisis? - aquí 

  • ¿Estamos en un ensayo general? - aquí 

  • Bruno Latour: "Trump y Thunberg habitan planetas diferentes" - aquí 

  • Bruno Latour, veterano de las "guerras de la ciencia", tiene una nueva misión - aquí 

  • Bruno Latour: Gaia 2.0 ¿Pueden los humanos añadir algún nivel de autoconciencia a la autorregulación de la Tierra? - aquí 

  • Bruno Latour: “El sentimiento de perder el mundo, ahora, es colectivo” - aquí 

  • Bruno Latour: "La humanidad se las arreglará, nadie piensa que desaparecerá ¿pero la civilización?" - aquí 



Encontranos en las redes sociales de Climaterra

  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • twitter
  • generic-social-link

©2019 by crisis climática y ecológica. Proudly created with Wix.com

bottom of page